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17 ene 2011

¡DIOS HAZ TU TRABAJO!

Un grito  de desesperación, primitivo y antiguo como la humanidad, escuché en los informativos, hace una semana.
¡¡“Dios, haz tu trabajo”!!
Chillaba una joven haitiana, llorando y saltando y enfadada. Pobre mujer.
Hace tiempo, incluso antes de leer a los grandes filósofos... Sócrates, Aristóteles, Descartes, Hegel, Sartre...los que creen en Dios, saben que, al crearnos, Dios hizo su trabajo, lo demás... es cosa nuestra.
Ya se han encargado los chamanes, brujos, sacerdotes, imanes y rabinos de convencer a personas, como la joven haitiana, de que Dios les ayudará mientras ellos sigan en el poder, si no es en esta vida, que nunca lo es, será en la próxima, y lo que es peor... Dios no les ayuda porque han pecado...malditos sean los que manipulan almas y conciencias. 
No voy a discutir con nadie que no crea en Dios, pero crea en el hombre,  en los derechos de la humanidad, que sea cooperante y compasivo y honrado y decente.
La tristeza, cada día, hace  mella en mi cerebro, la desvergüenza de gente que se llena  la boca con la palabra libertad, mientras es individualista y  carece de compasión, es egoísta y prepotente. 
Cada vez hay menos gente frente a ellos y muchos por miedo...una pena.
“Libelo de sangre” clamaba el “Thea Party” después de que le pegaran un tiro a una congresista en EE.UU. y  mataran a una niña de nueve años y a un juez y a siete personas más y se les acusase, al menos, de crispar a la sociedad con sus parodias y sus carteles y sus discursos.
¡Baby Doc vuelve a Haití!
Los informativos le dan cancha y le tratan como ha un exiliado político en vez de tratarle como a un delincuente y recordar, con rotundidad, que junto con su padre fueron dos dictadores crueles que empobrecieron y maltrataron y mataron a un pueblo con el consentimiento de unos gobiernos occidentales cómplices.
Le decía Mounier al mundo: la revolución económica deberá ser moral o no habrá reparto equitativo de la riqueza del planeta y la revolución moral deberá ser económica, porque la existencia de la pobreza es inmoral. 

8 ene 2011

SOBRE LA FELICIDAD, MÁS O MENOS

¿Porqué todo en mundo habla de la Felicidad?
La felicidad es un concepto que nadie define, es quimérico y cada uno destaca en la definición su propia carencia, al alcanzarla, cree alcanzar la felicidad.
Hace más  de cuarenta años que leí a Bertrand Russell (La conquista de la Felicidad), no me acuerdo de sus argumentos pero desde entonces no creo en la Felicidad.
En la Carta Magna de EE.UU. se habla de derecho a la búsqueda de la Felicidad, lo escribió el propio Thomas Jefferson, dicen que un magnifico liberal y buen presidente de los EE.UU. Mientras creía profundamente en todas sus palabras, no dejaba que la primera republica independiente de esclavos en Haití prosperara y le hacía la vida imposible. Puede ser que los haitianos no fuesen Americanos y no tuviesen derecho a la búsqueda de Felicidad... y de nada, porque les acosaron  permanentemente.
Felicidad, que bonito nombre tienes, pero nadie sabe como eres.
La Paz Interior, me gusta mucho ese concepto, la coherencia entre la conciencia y la acción sin que nadie resulte perjudicado sino al contrario.
Otras también me gustan como: la satisfacción, el placer, el bienestar, la alegria... buscad palabras y veréis que ellas definen mejor nuestro estado de ánimo que la famosa Felicidad.
Todo el mes de Diciembre y parte de Enero, hemos estado y estaremos deseándonos felicidad y lo seguiremos haciendo, aunque no sepamos que significa.
La corriente nos lleva, no hay solución.
La Navidad es la felicidad embotellada. La Felicidad se asemeja a un río de barranco, alguna vez me he caído en uno. Todos caemos en el río de la Felicidad 
Si nadas contra corriente te pegaras algún golpe además acabarás cansado y sin fuerzas, te dejaras caer en una piedra del  río desfallecido y amargado; si nadas a favor de corriente, iras muy deprecia, te aturdirás, apenas te darás cuenta que te golpeas y al final te hundirás en el torbellino; lo mejor según los expertos es: los pies por delante para protegerte, las manos para guiarte y mirando siempre por donde vas, la corriente te lleva y tu controlas, lo que puedas, tal vez eso es lo que hay que hacer en  Navidad y en todas aquellos eventos en donde la Felicidad nos la sirven embotellada y lista para consumir.