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10 oct 2012

SOY UN MISERABLE


Soy un miserable, lo confieso, me niego a dar dinero a las ONG y a la CRUZ ROJA para alimentar a los dos millones y medio de niños que viven por debajo de umbral de la pobreza en mi país, que pasan hambre. España es la octava economía del mundo la cuarta de la zona Euro.

Es al Estado al que corresponde sacar al país de esta situación, es absolutamente abominable que mientras haya personas que "cagan en orinales de oro". La impudicia de los ricos que salen todos los días en la televisión y en los artículos.

Quiero ser demagogo, quiero que España se funda por los cuatro costados, que los pobres y los desheredados no tengan que comer y no donde vivir y que comiencen los pobres a robar y a maltratar a todo el que tenga algo que dar. Tal vez cuando la fractura social a la que nos aboca esta política llegue a sus consecuencias, entonces los políticos honrados se puedan hacer con el poder.

Si por la caridad aliviamos el problema, el problema no se resolverá, al revés retrasaremos hasta los cincuenta, tendremos  un estado asistencia y de “señoras de la caridad” haciendo el bien a los pobres, mientras sus esposos hombres honrados y trabajadores amantes de su familia harán negocios, con la educación con la sanidad y tendrán sus empresas con obreros explotados porque muchos querrán trabajar por cuatro céntimos.

Soy un miserable y estoy en contra de la “caridad”

Quiero que haya justicia social, que se redistribuya la riqueza, que los políticos hagan Política y no sean lacayos de los hombres de negocios. Quiero que los políticos honrados, que saben que es la Política, triunfen y haya un auténtico Estado de Bienestar, donde la educación, la sanidad la vivienda el amparo de los más débiles y discapacitados y desprotegidos sea una realidad amparada por las leyes y por los presupuestos del estado que sale de los impuestos.

Hay más codiciosos entre los empresarios que vagos entre los parados.

Fuera las diputaciones provinciales, la burocracia indigna,  las embajadas de las comunidades que se integren en las embajadas Españolas, a la “puta calle” a los asesores (que se prohiban por ley pagarlos con fondos del Estado) ya están los funcionarios para asesorar y si los quieren amigos del alma que se lo paguen ellos o sus partidos; los bancos y las empresas que no puedan pagar sus deudas que quiebren,  los bancos, accionistas, fondo pensionistas alemanes o de todo tipo se vayan al carajo, ya empezarán de nuevo, seguro que todos ellos tienen cuentas en los paraísos fiscales. ¿No dijeron el G-20 que iban a desaparecer? No dijeron cuando.

Lo mismo que se prepara a los antidisturbios para que obedezcan y sean capaces de pegar a viejas y jovencitas y aporrear a diestro y siniestro que se prepare a los inspectores de hacienda para arrasar con todo aquel que defraude un céntimo del dinero de los contribuyentes. Proceso penal "ad hoc", igual que las leyes antiterroristas... y a la puta carcel.

Cuando tengamos políticos honrados con coraje para hacer esto dentro de España, entonces nos oirán en Europa.

Es la guerra pacifica de los que protestan de los cabreados de los que confiesan, como yo, que me da lo mismo en este momento, que veo las “banderitas de la Cruz Roja” en manos de las “señoras de bien” para que los niños españoles no pasen hambre, mientras sus maridos recogen el dinero de los rescates Europeos para hacer negocios de millones de euros, agrandar sus fortunas…es el momento en el que me vuelvo miserable y demagogo…y me importa un carajo.

A todo cerdo le llega su San Martín, dice el refrán…pero ¡joder! nunca veo la sangre de los cerdos por ninguna parte