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14 abr 2014

¿QUIÉN ME HA ROBADO EL MES DE ABRIL?


¿Quién me ha robado el mes de abril?

Es el título de una canción de Sabina, pero bien podría ser la pregunta retórica de la tragedia Española. ¿Quién nos quitó la república que conquistaron los españoles, con los votos, el catorce de abril de mil novecientos treinta y uno? Lo responderemos al final.

Catorce de Abril. Día de la República Española.

La república no es solo una forma de gobierno en la que se elige al jefe del Estado. República  es Polonia y monarquía es Noruega. Yo prefiero vivir en Noruega que en Polonia, desde el punto de vista político.

La republica además de elegir al jefe del Estado (que no es poco en España) también es un sentimiento de profundización democrática de pertenencia a la “Casta de Ciudadanos”.

Ser ciudadanos, considerarse parte activa de la Política y de la intervención en los asuntos de Estado, que la ciudadanía se considere dueña de lo público. Los ciudadanos somos “dueños” del Estado y del territorio que enmarca ese estado. Esto es un sentimiento republicano. Una patria llena de ciudadanos en vez de patriotas.

De todos los valores que son patrimonio de los ciudadanos el que más me gusta es el de la Educación.

Una educación universal, gratuita, gestionada públicamente y de buena calidad. De tan buena calidad que los hijos de los que tengan un gran poder adquisitivo prefieran llevar a sus hijos a la escuela pública que a la privada.

Una educación laica, que no anticlerical o antirreligiosa, sino todo lo contrario, que tengan cabida en su currículo toda expresión religiosa y filosófica. Que la enseñanza de ética sea transversal  a todo conocimiento e instrucción. La ética como un valor universal de comportamiento humano que no es inamovible, sino cambiante y perfectible en cuanto es influido por el avance de la física y las matemáticas y la medicina y la ciencia en general, y la fusión de costumbres y culturas, y el desarrollo de las artes y su expresión, y la evolución de la economía y la organización social. Una ética que no tiene que ser relativista ni dogmática. Una ética que tenga en cuenta la libertad del hombre como bien supremo, con todo lo que supone ese concepto y todas sus contradicciones con la organización social, los puntos de vista individuales o la convivencia entre costumbre y culturas diversas.

Una educación que impregne todas las edades y todo el conocimiento.

Una educación que haga del hombre un ser capaz de reflexionar sobre sí mismo y sus congéneres de tal forma que la sociedad en la que vivamos sea cada vez más igualitaria pero no uniformizada, que todos tengan las mismas oportunidades y a cada cual se le recompense según su esfuerzo y su resultado, y que intervengan ambos factores en equilibrio.

Una educación de los ciudadanos para el ciudadano.

 

Esto es para mí la República… y algunas otras cosas más…que sin esta son más difíciles de conseguir.

El sueño utópico, que no quimérico, de aquel catorce de abril de mil novecientos treinta y uno…no lo dejaron desarrollarse.

¿Quién me ha robado el mes de abril?

Lo responde Manuel Rivas en Tinta Libre (abril de 2014): “Contra la República Española no sólo hubo una guerra de poder y de intereses, sino la pretensión psicopática de amputar la pulsión de libertad.”