¿Quién me ha robado el mes de abril?
Es el título de una canción de Sabina, pero bien podría ser la pregunta
retórica de la tragedia Española. ¿Quién nos quitó la república que
conquistaron los españoles, con los votos, el catorce de abril de mil
novecientos treinta y uno? Lo responderemos al final.
Catorce de Abril. Día de la República Española.
La república no es solo una forma de gobierno en la que se elige al jefe
del Estado. República es Polonia y monarquía
es Noruega. Yo prefiero vivir en Noruega que en Polonia, desde el punto de
vista político.
La republica además de elegir al jefe del Estado (que no es poco en España)
también es un sentimiento de profundización democrática de pertenencia a la “Casta
de Ciudadanos”.
Ser ciudadanos, considerarse parte activa de la Política y de la
intervención en los asuntos de Estado, que la ciudadanía se considere dueña de
lo público. Los ciudadanos somos “dueños” del Estado y del territorio que
enmarca ese estado. Esto es un sentimiento republicano. Una patria llena de
ciudadanos en vez de patriotas.
De todos los valores que son patrimonio de los ciudadanos el que más me
gusta es el de la Educación.
Una educación universal, gratuita, gestionada públicamente y de buena
calidad. De tan buena calidad que los hijos de los que tengan un gran poder
adquisitivo prefieran llevar a sus hijos a la escuela pública que a la privada.
Una educación laica, que no anticlerical o antirreligiosa, sino todo lo
contrario, que tengan cabida en su currículo toda expresión religiosa y
filosófica. Que la enseñanza de ética sea transversal a todo conocimiento e instrucción. La ética
como un valor universal de comportamiento humano que no es inamovible, sino
cambiante y perfectible en cuanto es influido por el avance de la física y las
matemáticas y la medicina y la ciencia en general, y la fusión de costumbres y
culturas, y el desarrollo de las artes y su expresión, y la evolución de la
economía y la organización social. Una ética que no tiene que ser relativista
ni dogmática. Una ética que tenga en cuenta la libertad del hombre como bien
supremo, con todo lo que supone ese concepto y todas sus contradicciones con la
organización social, los puntos de vista individuales o la convivencia entre
costumbre y culturas diversas.
Una educación que impregne todas las edades y todo el conocimiento.
Una educación que haga del hombre un ser capaz de reflexionar sobre sí
mismo y sus congéneres de tal forma que la sociedad en la que vivamos sea cada
vez más igualitaria pero no uniformizada, que todos tengan las mismas
oportunidades y a cada cual se le recompense según su esfuerzo y su resultado,
y que intervengan ambos factores en equilibrio.
Una educación de los ciudadanos para el ciudadano.
Esto es para mí la República… y algunas otras cosas más…que sin esta son
más difíciles de conseguir.
El sueño utópico, que no quimérico, de aquel catorce de abril de mil
novecientos treinta y uno…no lo dejaron desarrollarse.
¿Quién me ha robado el mes de abril?
Lo responde Manuel Rivas en Tinta
Libre (abril de 2014): “Contra la República Española no sólo hubo una guerra de
poder y de intereses, sino la pretensión psicopática de amputar la pulsión de
libertad.”