Treinta de junio y en Salas, en el albergue La Campa. Llevo dos etapas.
Me duele hasta el bordón. Es lo de menos. Vayamos a lo interesante. Después de la ducha y lavar la ropa, la comida, no tienes hambre cuando llegas, pero es solo la sensación. Voy al restaurante recomendado, casa Pachón, me encuentro con más peregrinos que están empezando a comer. El camarero no me pregunta nada y me ponen encima de la mesa una cazuela de sopa de pescado, a mi lado unos valencianos, veo les retiran un plato de patatas guisadas. Lo veo claro menú tipo "si lo comes todo revientas". Sopa de pescado, patatas guisadas con carne, garbanzos con chorizo, espagueti con tomate, merluza rebozada con patatas fritas y postre, te regalan un chupito de orujo, total con las dos cervezas que me bebí, en vez del frasco de vino que te ponen, once euros. Todo servido en boles para repetir dos o tres platos de cada...¡una pasada! Son etapas duras, para montañeros.
Dicen que cuando llegas a Santiago de Compostela los dolores se han pasado, unos dicen que el Santo y otros que el entrenamiento de los catorce días. Cada cual se quede con la teoría que quiera.
Los compañeros
Hay algún "turigrino" de los que llevan coche de apoyo y no cargan con la mochila. Me acompañan bastantes foráneos, ingleses, alemanes, daneses, una asiática que no se de donde es, no habla nada de español, una pareja de argentinos de Salta y he contado solo ocho españoles.
Un par de anécdotas
Saliendo de Oviedo a los cinco kilómetros te encuentras con una capillita pequeña y muy sencilla dedicada a Santa Ana. Dos cosas interesantes un hombre joven larguirucho y rubio con todas las características de un hombre del norte de europa durmiendo en el porche, no sabía nada de español no pudimos hablar más allá de: "buen camino" y la segunda cosa, un párrafo largo del "Caminante" de Herman Hess sobre el hombre piadoso, alegre, sencillo y saludable en contraposición con el asceta, triste y dolorído. Me gusto, tengo que buscar el libro y ojearlo ( se pasó la hora del querido Hess y su "lobo solitario").
Faltaban seis kilómetros a Grado, primera etapa, me alcanzó en el camino un joven y hablamos de esto y aquello, me explicó como se hacia una buena tortilla de bacalao y hablando y hablando llegamos al final y cuando llegamos me di cuenta que me había llevado a paso de caminante experimentado y no me podía mover. Cosas que ocurren.
En el camino piensas, lo escribo en papel, será para una reflexión más detenida, de la que irán surgiendo ideas...con el tiempo. Te preguntas, en las subidas más angustiosas de asfalto y calor: ¿Qué hago yo aquí ? Cuando llega el sendero umbrío, lleno de vegetación, te respondes... hay muchas respuestas, sobre ellas hay que pensar.
Hecho de menos a mi niña que me acompañó en el primer camino que hice.
A los que me leeis, gracias, lo dejo aquí habrá ocasiones de contar y llevar fotos al FBK. Mañana hasta Tineo. Todo hacia arriba. Primero un paso y luego otro. Ya veremos. ¡Buen camino!