Llego de las montañas de Asturias
y después de una semana leyendo los periódicos, sobre todo digitales, llego a la
conclusión que no sólo es importante, sino urgente que las fuerzas a la
izquierda del PSOE se coaliguen en las próximas elecciones. Sin sectarismos,
sin personalismos y con una intención clara: facilitar al PSOE realizar un
profundo giro a la izquierda y poder entre todos cambiar la Constitución.
Veo con ilusión que se están
dando pasos en ese sentido.
Convencer a la gran mayoría de los españoles
que una sociedad más igualitaria, con más justicia social, con un auténtico
sentido del Estado de Bienestar, no es una sociedad de parásitos sino de personas libres que luchan por mejorar el mundo. No es una cuestión de subvenciones sino
de redistribución de la riqueza a través de los salarios, la seguridad social y
los impuestos. Leyes que eviten la corrupción, la codicia y la incompetencia.
Necesitamos que los sindicatos
abandonen toda postura institucional. Necesitamos sindicatos reivindicativos
que organicen a los trabajadores para anular la ofensiva de la patronal. Los
derechos laborales ya no existen.
No es cuestión de que el año que
viene haya más o menos parados. La cuestión es que el trabajo ya no es solución
de una vida digna.
El tribunal constitucional avala
el despido libre sin indemnización. El convenio colectivo deja de tener su
función, se consolida el descuelgue del convenio del sector por cualquier empresa,
se podrán modificar los aspectos fundamentales del convenio por la patronal
(sueldo, tiempo y condiciones de trabajo), las mutuas patronales se harán cargo
de las bajas laborales desde el primer día. El mercantilismo en los servicios
públicos es una realidad, desde las guarderías públicas hasta el registro civil
pasando por la sanidad y la justicia.
Ningún periódico de papel sirve de conciencia crítica en esta situación y se resignan
o aplauden este estado de cosas. Cualquier organismo de control público no está
cumpliendo su función. La fiscalía del estado, que en algunos casos actúa de
freno en algunas de las investigaciones sobre corrupción o se centra en una
persecución de sindicalistas, haciendo de una norma fanquista, que se coló en
el código penal, la punta de lanza de esa persecución y como consecuencia hay
casi trescientos casos de personas que pueden ir a la cárcel más de tres años
por formar parte de piquetes informativos en las huelgas. Absolutamente
desproporcionado. No existe un control real sobre el precio de la energía, ni la
eléctrica, ni la del gas, ni la de la gasolina. Sobre todo de las eléctricas en
las que no se sabe ni siquiera por qué el precio del kilovatio. La reforma
fiscal que quieren imponer es absolutamente retrógrada al acortar los tramos de
las rentas y dejar el IVA en los términos actuales.
Vamos a tener que echarle mucho valor para deshacer todo lo que están haciendo los liberales conservadores con nuestra sociedad.
Hay que reconquistar todos y cada
uno de nuestros derechos.