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26 ago 2015

LAS PRINCESAS NO BESAN A LOS SAPOS

Siento, deseo,
añoro, sufro…
Un beso.
Que tus labios me negaron.
Un tormento, el recuerdo
Sufrimiento, el deseo
Me duele porque te quiero.
Cualquiera forma de amor…
duele

Tumbado, lánguido, hipnotizado.
Miraba sin ver nada.
Mi mente y mi cuerpo exigían,
aquello que precisaban.
Ni tu amor, ni tu cuerpo, ni tus besos.
Yo quería cariño y ternura.
La protección de tu regazo.
Como un niño con miedo,
como un borracho deprimido,
como un hombre falto de cariño.
Necesitaba tu abrazo.

Tumbado, lánguido, hipnotizado.
Me encontré llorando.
Un tormento
Mis labios evocan besos.
Dulces, amargos, apasionados,
canallas, apáticos, puros,
robados, alegres o enamorados.
Más, como gota de agua cayendo,
despacio, tenaz,
persistente, una tras otra.
Un deseo obcecado,
mis sueños golpea.
Te pedí un beso.
Me lo negaste.
Un beso que no fue,
es el recuerdo constante.
¡Un tormento!
El viento arrebató mi amor
Tumbado, lloraba en la playa.
Me consolaba el mar
Una tras otra, me acariciaban,
rítmicas, las olas
Sobre la arena me seducían.
La naturaleza viril, enhiesta,
volcó su satisfacción profunda
El viento se llevó las olas
Sólo me quedó la arena




Tu rostro puebla mis sueños.
La humedad de tus besos,
me despierta, me desvela.
Bebo las sombras de la noche
Camino en la oscuridad.
Me acompaña tu voz…   
Dice poemas de amor.
Hablan de leonas heridas
y risas que pintan tu boca.
El alba me roba  los sueños
Los sueños los guarda el alma.   


(Las fotos y los poemas son de Jesús Echezarreta. El cuadro es de Juan Bedia)