Libertad individual y propiedad privada.
Dos elementos esenciales del pensamiento liberal.
El individualismo como bien a defender, sobre todas las cosas.
El liberalismo del siglo XX, dice que procede del liberalismo del siglo XVIII. Se ha degradado hasta llegar al neoliberalismo, que se centra, sobre todo, en la "libertad económica". Empeñados en que el estado no intervenga en la economía. Los impuestos son una aberración.
Su filosofía, la de Ayn Rand: “El hombre —cada hombre— es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por sí mismo y para sí mismo, sin sacrificarse por los demás ni sacrificando a otros. La búsqueda de su propio interés, su propio racional y su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida.”
El egoísmo como base filosófica. La competencia crea riqueza, el esfuerzo individual y la libertad, pero la libertad individual. Una libertad en un mundo Capitalista que defienden no como algo práctico sino como una “la única moral de este universo” (Ayn Rand)
La libertad, sólo existe si tienes poder económico, sino, no puedes ser libre. Los individuos pobres, son pobres por naturaleza, hay pobres y ricos. Los ricos son los que crean riqueza, los que invierten, los que avanzan hacia un mundo mejor. Son los neoliberales partidarios del “Darwinismo social” (Spencer), los más fuertes, los que avanzan, los que mejor se adaptan, los que hacen que el mundo progrese.
Los débiles, en este caso los pobres y los trabajadores son especies inferiores que con mucho esfuerzo pueden llegar a las élites o quedarse desahuciados socialmente.
El mundo dividido en tres.
Un tercio, “las élites” que domina. Otro tercio, “enmedio”, que está entre los que suben a la “élite” o los “desahuciados” . El último tercio, “desahuciados”. Estos últimos no cuentan hay que procurar invisibilizar los.
Es en el tercio de “enmedio”, en el que está nuestra esperanza o nuestra derrota. Unos esperan llegar a las élites y se venden. Otros que tratan de no quedarse desahuciados y solo les preocupa sobrevivir. Otro número pequeño que intenta destronar a las elites, ensanchar el número del tercio de “enmedio” y hacer que los “desahuciados” sean los menos posibles.
En el siglo XIX se dijeron teorías y se pusieron bases para que ese tercio de "enmedio" aumentase. Llegaron las guerras del siglo XX y en la segunda mitad casi conseguimos, que la base del tercio de "enmedio" se ampliase.
Empezaron los problemas a finales de los ochenta y a principios del siglo XXI hemos involucionado, estamos en el siglo XIX, en lo que se refiere a estructura social, sólo tenemos progreso tecnológico, algunos se conforman señalando, que nuestros abuelos no tenían...vete tu a saber que “cacharro”.
El nacionalismo ha vuelto y se protege más la nación que a sus ciudadanos. Los neoliberales se alían con los conservadores y deciden que haya libertad económica y esclavitud social.
El “mercado de trabajo”, en su acepción más cruel, está presente, la dignidad humana no cuenta, si hay gente que, “libremente”. trabaja por una pedazo de pan y una botella de agua...¿ Por qué voy a darle más? La libertad y el progreso, existen en relación a rentabilidad y productividad.
La propiedad privada.
Me parece ver a John Wayne montado a caballo en una colina, bajo un árbol mirando una gran extensión de terreno. “Es mía”, diría: “la gane luchando limpiamente contra los sioux”.
Una vez tengo mi propiedad privada registrada, es igual como la haya conseguido, o cómo la consiguió mi abuelo. Si se la arrebató a un republicano durante la guerra civil; si fue colonizada y se la quité a los indígenas del Congo, como hizo Leopoldo de Bélgica; o fue traficando con esclavos, con la droga, con armas, con mujeres. Es igual, yo la tengo, es legal y es mía y con ella hago lo que quiero, además obtengo ganancias y hay una “ley natural” (también formal) que me protege y con mis ganancias puedo especular, comprar trabajadores a bajo precio para hacerme más rico y comerciar y hacerse aún más rico con la alimentación, el agua, la vivienda, la salud, la educación y la seguridad. Hay algo que se compra y algo que se vende. Se puede comprar prestigio, dignidad, curriculum, afectos, seguridad, placer e incluso inteligencia (hay “negros” que te venden libros y teorías)
En un estado neoliberal y capitalista, el mercado manda y cualquier cosa está a la venta.
No se tiene dinero, pero se tiene poder político, entonces en un estado neoliberal de mercado se compran todas las cosas con dinero público y lo malo no está en hacer, sino en que te pillen haciéndolo, pero el sistema de mercado sigue funcionando, yo te doy y tu me das. Y las leyes se adaptan cada vez más a que esa ley del mercado funcione bien engrasada. El primer tercio, el de las “élites” está en auge.
Acaso todo lo que acabo de escribir no está en las noticias de los periódicos todos los días. No es una cuestión de golfos, es una cuestión de un sistema político económico que está presente. Niños esclavos, vertederos en el el tercer mundo, guerra del coltán, cacao, agua, minerales, petróleo, agua, deforestación para plantar soja… y nombres y noticias y estados fallidos, porque interesa tener estados fallidos.
En el siglo XIX, intelectuales de toda índole protestaron contra esa situación, se hicieron revoluciones para cambiar ese estado de cosas, revoluciones que fracasaron. Habrá que volver hacerlas, sin cometer los mismos errores.
Si el cocido de alubias se quema, lo que hay que hacer, es otro cocido de alubias.