Cinco millones de parados es un asunto sobre el que hay que hablar.
A dirigentes del Partido Popular, a dirigentes de CIU y a los jefes de la patronal les oigo hablar de la reforma laboral, del descuelgue de los convenios (da lo mismo firmar convenios, yo no los admito), del abaratamiento del despido (no solo por causas objetivas sino también el improcedente o sea porqué a mí me da la gana).
Antes del 2008 se crearon más de tres millones de empleos ( según Arenas de 10 empleos europeos 8 eran españoles) desde el 2008 se destruyeron tres millones de empleos y todo ello con las leyes laborales que teníamos. Luego por pura lógica, las leyes laborales ni impidieron crear empleos ni destruirlos.
¿Por qué cambiar las leyes laborales?
Para una determinada clase social, la crisis, es la excusa estupenda para reformar “el mercado laboral” Entendamos esto del “mercado” literalmente.
Si existe mucho paro (como si existe mucha fruta) el salario de un obrero es más barato (hay mucho obrero) y lo que se quiere es que las leyes no impidan esa ley del “mercado”.
A una determinada clase social-empresarial y política el mercado del trabajo tiene que estar liberalizado del todo.
Así crearemos empleo. Una autentica falacia.
Solo se creará empleo y es de sentido común, aunque haya estudios que lo han determinado que lo que realmente determina el nivel de empleo o desempleo no son las condiciones de los mercados de trabajo sino fundamentalmente, la capacidad efectiva de compra que haya en una economía. Si la gente no compra, las empresas no venden, si las empresas no venden no hay posibilidad de contratar a nadie. Se puede exportar, pero el nivel de exportación de un país mediano como el nuestro no puede exportar sino hay una base de consumo interno bien asentada.
Una de las principales causas de esta falta estructural de puestos de trabajo en España es el escaso desarrollo del sector público y, muy en particular, de los servicios públicos del Estado del Bienestar, tales como sanidad, educación, servicios sociales, escuelas de infancia, servicios de ayuda a las personas con dependencia, vivienda social y otros servicios.
Si España, que en estos momentos tiene un 9 por ciento de su población empleada en estos servicios, tuviera el porcentaje que tiene Suecia (25 por ciento), tendría como poco 5 millones de puestos de trabajo más de los que tiene ahora, cifra que es superior, por cierto, al número de desempleados actual, lo que significa que el desempleo no existiría en España.
Tales puestos de trabajo podrían financiarse con los 200.000 millones de euros más de los que recibe el Estado español (tanto central como autonómico y municipal) si éste tuviera la política fiscal que tiene Suecia.
El problema, pues, no es económico, sino político, y ello aparece con toda claridad cuando se analiza quién paga impuestos en España, y más concretamente que la mayoría de su recaudación procede de las rentas del trabajo.
La población que está en nómina paga, en general, unos impuestos que proporcionalmente son semejantes a los impuestos de sus homólogos en la Unión Europea de los Quince, y sólo ligeramente inferiores a los que pagan sus homólogos en Suecia.
El trabajador de Seat, por ejemplo, paga en impuestos el 75 por ciento de lo que paga el trabajador de Volvo. Pero los españoles ricos y los grupos de gran poder fáctico (banca y gran patronal) pagan en impuestos sólo el 20 por ciento de lo que pagan sus homólogos en Suecia.
Una circunstancia que sólo se puede explicar gracias al enorme poder político y mediático de estos últimos, que impone las políticas fiscales regresivas que, en gran parte, son las que explican los bajos ingresos al Estado y la escasa creación de empleo público.
En contra de las falsedades que se vienen diciendo para justificar el recorte del gasto y del sector público, lo cierto es que España es uno de los países integrantes de la UE-15 con un sector público de menor tamaño. Nuestro porcentaje de población empleada en él sobre el total de población activa era del 12,75 por ciento en 2008 mientras que el de Dinamarca llega al 31,27 por ciento, el de Finlandia al 24,64 por ciento o el de Suecia al 26,2 por ciento en 2007. (Central, autonómico y municipal)
Y, a diferencia de lo que también se afirma, el crecimiento del empleo ha sido más rápido en el sector privado que en el público.
Casi todo el artículo lo he sacado del libro que me ha llegado por correo.
Este es el título y los autores. Doscientas páginas estupendas. Hay algunas cosas sobre sanidad que son estupendas y que en cuanto pueda escribiré algo sobre ello.
Hay alternativas Propuestas para crear empleo y bienestar social en España
VICENÇ NAVARRO (www.vnavarro.org; Twitter: @VicencNavarro
JUAN TORRES LÓPEZ (www.juantorreslopez.com; Twitter: @juantorreslopez
ALBERTO GARZÓN ESPINOSA (www.agarzon.net; Twitter: @agarzon