Este verano he escuchado dos
palabras: Gaza y Ébola.
Gaza
De parte de los palestinos.
En contra de los sionistas. El sionismo es una ideología perversa y mezquina
que domina el estado de Israel. El sionismo,
con la falta de criterio de las naciones europeas, se adueñó del dolor
del pueblo judío después de la segunda guerra mundial. Israel se convirtió en
un estado comandado por sionistas. Histórica, jurídica y moralmente los palestinos
tienen razón. No valen las excusas de terrorismo. Cualquier palestino de gaza
entre los dieciséis años y los veinticuatro tienen razones evidentes y sin
discusión para odiar al estado de Israel, el bloqueo de Gaza durante los
últimos ocho años ha sido, es, atroz. El sionismo debe desaparecer de la vida
de los humanos.
Ébola
El ébola es un virus que
mata. El paciente entre fiebre y dolores musculares muere de las hemorragias
que produce. Las hemorragias, la fiebre los dolores musculares, los vómitos…todo
ello son síntomas, el que mata es el virus ébola.
El ébola es un síntoma, lo
que mata es el capitalismo.
-¡Vaya! Eso es demagogia y manipulación. El
capitalismo ha traído riqueza. Usted dirá que es mejor el comunismo que sólo es
tiranía y pobreza.
Recuerdo una frase
estupenda: “El comunismo ha fracaso
desde un punto de vista histórico, pero los problemas que pretendía resolver todavía
continúan.”
Esto es así. El capitalismo
solo produce riqueza a unos pocos. Fue después de la segunda guerra mundial, las políticas de Inglaterra, después del informe de mil novecientos cuarenta y dos
de William Henry Beveridge, hacen que en Europa se controle el capitalismo a través de
una redistribución de la riqueza. Con Reagan y Thatcher la desregulación ha
sido brutal y volvemos a la desigualdad social.
En África las políticas socialistas
del control de la riqueza no llegaron nunca. África es un continente rico
empobrecido por el capitalismo. Donde el ébola es el menor de sus problemas y
para ser más exactos es un problema para los europeos. El ébola sino pudiese
llegar a occidente, occidente no se preocuparía del tema.
Sierra leona está llena de
diamantes y el diez por ciento de la riqueza de coltán (mineral imprescindible
para los móviles) del mundo. ¿Quién se queda con los beneficios de esa inmensa
riqueza? Se ven imagines de la población enferma en el suelo.
Todos los países que
integran lo que fue la antigua colonia “El Congo Belga” ha sido protagonista de
una guerra en la que, entre afectados directos e indirectos, han muerto, desde
mil novecientos noventa y ocho, más de cinco millones de personas por el
control del uranio, de la madera y últimamente del coltan. El control del
coltan está siendo especialmente cruento.
La historia de esa parte del
mundo es la historia del capitalismo, culpable de la pobreza… y esta del hambre
y de las enfermedades (perfectamente curables) y de la muerte.
El capitalismo es el
culpable de la desigualdad, no solo en África sino en Asia (India) y América (Haití,
Honduras e incluso Paraguay). Solo son ejemplos paradigmáticos de “democracias
liberales” y capitalistas.
-¡Gobiernos
corruptos tienen la culpa! ¿Quién los corrompe? ¿Quién
depone a los gobiernos honrados?
-¡Libertad! Proclaman algunos filósofos del capitalismo. ¡Libertad
frente a los Estados! Gritan. No dicen que la libertad
solo existe cuando se ejerce y tan sólo los que tienen dinero pueden ejercer
esa libertad en un mundo capitalista.
-Oiga no sea demagógico. Proponga un sistema alternativo.
Es tan fácil como explicar
los movimientos de la piezas del ajedrez y tan difícil como saber jugar. Impuestos
justos y progresivos. Penalizar internacionalmente los paraísos fiscales.
Redistribución de las riquezas a través de la educación pública, la sanidad pública,
la justicia independiente y gratuita, las pensiones a inválidos y mayores y el
control exhaustivo de los gobiernos en el gasto del dinero público. No se trata
nunca de repartir, se trata siempre de redistribuir.
Hay bibliotecas y sabios que lo han escrito
sobre la justicia social y la distribución de los bienes desde que el hombre
inventó la escritura.
Grito, una vez más, como Gregorio Nacianceno
en el siglo IV:
¡Malditos aquellos que cagan en orinales de
oro, mientras otros se mueren de hambre!
No hay comentarios:
Publicar un comentario