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10 ene 2015

MI POETA

Hoy he visto a mi poeta. Estaba abatido, triste,  desalentado. Apenas hablamos. Se está muriendo la ilusión, me dice. Media sonrisa desleida en su rostro. Haremos renacer la ilusión, susurra, como despedida.
Le conocí no hace mucho. Tomaba café, pasó a mi lado y se le cayeron unas hojas, me agaché a recogerlas y leí en ellas una frase que estaba en negro y extra grande, como un rótulo. “No mires al sol, te cegará”. Una frase que era de él, aunque pareciese de almanaque, pero que en las redes sociales las firma un poeta (de los conocidos) o un monje budista y se hacen virales
Entre "gracias", "no hay de que" y otras, se quedó conmigo. Nos presentamos, hablamos, habló él. Soy poeta me dijo. Le miré con sorpresa añadió: no vivo de ello, sólo escribo. Me enseño escritos. No entiendo nada de poesía, pero me pareció malo, muy malo.
Sin Embargo me entusiasmaba como hablaba de sentimientos, del amor. Era la pasión y la ternura. Hablaba de la belleza con alegría. Era un entusiasta de la vida.   Nos encontramos alguna vez. Las pocas veces que he hablado con él siempre me he divertido, algo he aprendido.
Hablo en pasado  hoy he visto al nombre, no he visto al poeta. No existía. Espero que se recupere. Me gusta el personaje.
Los poetas, los anónimos, viven de sus sueños.  Los sueños de los poetas anónimos siempre están amenazados.
Los quieren encarcelar- a los sueños de los poetas- porque son raros, no están en las conversaciones de la burguesía dominante ni de ninguna otra clase. Hay que reprimir los sentimientos y domesticar las ilusiones y  estas sean aceptadas.  No se puede hablar de sentimientos impunemente. Los sentimientos son íntimos y personales, no se airean. Los entimientos son aceptables en una conferencia.  No  es correcto fatigar a un compañero con tu tristeza. Le puedas hablar de tu esposa que “no te entiende”. El cotilleo es aceptable. Podemos hablar de lo que sienten los demás sobre todo si no estan presentes, expresar los de cada cual es muy, muy dificil.
A los poetas hay que estimularlos. Es difícil, se necesita valentía, sensibilidad. Un poeta es algo duro de conllevar, son frágiles, hay que cuidarlos. Exige empatía, alimentar sus sueños, darles ilusión, se agotan con facilidad. La gente tienen su propio mundo de dicha y un poeta puede erosionar ese mundo. Los poetas son exigentes y posesivos.
 Los poetas son como las flores, necesitan de cuidados, pero a cambio nos dan belleza, la cotidiana, la de todos los días. Los poetas de los libros, son eso…de los libros. Escaparate. No sirven para percibir la belleza, hablando, en la terraza de un café o dando un paseo, para eso es mejor ser poeta, aunque no se sepa escribir.
Los revolucionarios tienen la voluntad de luchar por un mundo más libre y justo, una utopía (un “puede pasar").
Los poetas luchan por un mundo más bello y más generoso, una quimera (un “jamás”)

Se necesitan revolucionarios y poetas. 

5 ene 2015

LA NINFA Y LA LUCHA

Arrancaba la andada a las seis y media. Nada de viento una estupenda madrugada. Luna llena. Tres kilómetros más allá del paisaje de la foto empieza el sendero. Remonto el canal por la orilla derecha. Las luces del barrio “Rosales del Canal” iluminan el recorrido. Más tarde, sólo la luna. Una luna preciosa. Me acuerdo de lo que está sucediendo en Grecia con Sryza. Me vengo arriba. Sursum Corda.
En mis oídos comienza a sonar una canción de Adamo. Años sesenta, Final de mi adolescencia. Me gusta la letra.
“No has de sufrir 
si escuchas de mis quince años el cantar 
Y ausente estés de las cosas que 
mi adolescencia fue a soñar 
Capricho fue que sin querer 
ya preparaba este amor 
Por eso así yo te lo cuento 
y te lo canto a media voz”.
Me gusta la música. Y el recuerdo.
Bailaba con un linda muchacha rubia, con un mechón ondulado sobre el lado derecho de su frente, ojos verdes, los pómulos prominentes que hacían un ovalo de la cara perfecto, la barbilla pequeña, la sonrisa limpia y dulce, la mirada sensual y sensible Olía a jazmín y su cuello era largo con piel de porcelana y sus hombros redondos y harmoniosos invitaban… una ninfa.
Recuerdos nostálgicos, melancólicos, locuras de poetas. La intuición de los poetas tiene más filosofía que la realidad positivista del pragmático. Los poetas son valientes, además saben sufrir. como los revolucionarios.
La alegría y  la generosidad y  la tristeza y  la emoción y  la empatía y  la compasión. Estos sentimientos indican el camino de la reivindicación: la eliminación de la codicia, el individualismo, la avaricia, la explotación. Hay que acabar con ellos y con sus ideólogos y con los cómplices y con los sicarios.
Ya termino la noche de los sueños y comienza el alba. “A galopar hasta enterrarlos en el mar”
No hay más camino, la lucha. Veo claro los enemigos, estos no son adversarios, son enemigos, allí en donde Thomas Mann escribió la Montaña Mágica, en Davos, se reúnen todos los enemigos de la humanidad, avariciosas y codiciosas personas que controlan lo que comemos, lo que leemos y la información que nos dan, quieren apoderarse, del agua, de nuestra salud, de la educación y de la cultura. Para ellos, que tienen el poder, todo está en venta.
Ya no hay razonamiento posible. La íntima convicción, surge  de los buenos sentimientos. Hay que destrozar a los enemigos.
Hace dos mil quinientos años la civilización puede que comenzase en Grecia y tal vez de allí venga la civilización de nuevo. Alexis Tsipras, puede ser un comienzo, después hay caminos que vienen de otros sitios que se cruzan con ese. Vamos a juntarlos. Si hay que desmontar esta sociedad, se desarma, sin miedo.
Al final queremos un mundo en donde Baco y las ninfas puedan transitar por los sueños tranquilos, de ciudadanos libres y felices.