Arrancaba la andada a las seis y
media. Nada de viento una estupenda madrugada. Luna llena. Tres kilómetros más
allá del paisaje de la foto empieza el sendero. Remonto el canal por la orilla derecha.
Las luces del barrio “Rosales del Canal” iluminan el recorrido. Más tarde, sólo la luna. Una luna preciosa. Me acuerdo de lo que está sucediendo en Grecia
con Sryza. Me vengo arriba. Sursum Corda.
En mis oídos comienza a sonar una
canción de Adamo. Años sesenta, Final de mi adolescencia. Me gusta la
letra.
“No has de sufrir
si escuchas de mis quince años el cantar
Y ausente estés de las cosas que
mi adolescencia fue a soñar
Capricho fue que sin querer
ya preparaba este amor
Por eso así yo te lo cuento
y te lo canto a media voz”.
si escuchas de mis quince años el cantar
Y ausente estés de las cosas que
mi adolescencia fue a soñar
Capricho fue que sin querer
ya preparaba este amor
Por eso así yo te lo cuento
y te lo canto a media voz”.
Me gusta la
música. Y el recuerdo.
Bailaba con un
linda muchacha rubia, con un mechón ondulado sobre el lado derecho de su
frente, ojos verdes, los pómulos prominentes que hacían un ovalo de la cara
perfecto, la barbilla pequeña, la sonrisa limpia y dulce, la
mirada sensual y sensible Olía a jazmín y su cuello era largo con piel de porcelana
y sus hombros redondos y harmoniosos invitaban… una ninfa.
Recuerdos nostálgicos,
melancólicos, locuras de poetas. La intuición de los poetas tiene más filosofía
que la realidad positivista del pragmático. Los poetas son valientes, además saben sufrir. como los revolucionarios.
La alegría y la
generosidad y la tristeza y la emoción y la empatía y la compasión. Estos
sentimientos indican el camino de la reivindicación: la eliminación de la
codicia, el individualismo, la avaricia, la explotación. Hay que acabar con
ellos y con sus ideólogos y con los cómplices y con los sicarios.
Ya termino la
noche de los sueños y comienza el alba. “A galopar hasta enterrarlos en el mar”
No hay más camino, la lucha. Veo claro los enemigos, estos no son adversarios, son enemigos, allí en donde Thomas Mann escribió la Montaña Mágica, en Davos, se reúnen todos los enemigos de la humanidad, avariciosas y codiciosas personas que controlan lo que comemos, lo que leemos y la información que nos dan, quieren apoderarse, del agua, de nuestra salud, de la educación y de la cultura. Para ellos, que tienen el poder, todo está en venta.
No hay más camino, la lucha. Veo claro los enemigos, estos no son adversarios, son enemigos, allí en donde Thomas Mann escribió la Montaña Mágica, en Davos, se reúnen todos los enemigos de la humanidad, avariciosas y codiciosas personas que controlan lo que comemos, lo que leemos y la información que nos dan, quieren apoderarse, del agua, de nuestra salud, de la educación y de la cultura. Para ellos, que tienen el poder, todo está en venta.
Ya no hay
razonamiento posible. La íntima convicción, surge de los buenos sentimientos. Hay que destrozar
a los enemigos.
Hace dos
mil quinientos años la civilización puede que comenzase en Grecia y tal vez de
allí venga la civilización de nuevo. Alexis Tsipras, puede ser un comienzo,
después hay caminos que vienen de otros sitios que se cruzan con ese. Vamos a
juntarlos. Si hay que desmontar esta sociedad, se desarma, sin miedo.
Al final queremos un mundo en donde Baco y las ninfas puedan
transitar por los sueños tranquilos, de ciudadanos libres y felices.

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