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10 jun 2016

COMUNISMO

Dice el filósofo italiano Vattimo
"El problema es el siguiente: los europeos cada vez van menos a las urnas. ¿Por qué? Ya no existe un ideal de sociedad alternativa que pueda mover las masas. El último ideal que ha movido a las masas europeas después de la segunda guerra mundial ha sido el comunismo. Uno no puede sacrificar su vida por el libre mercado. Uno puede convertirse en mártir de un ideal de sociedad (es difícil llamarlo ahora “comunismo” después de Stalin y de la tradición soviética), pero el único ideal posible para reconstituir un proyecto político que nos persuada es el comunismo, como diría Lenin. Yo siempre digo: “El comunismo real ha muerto, ¡viva el comunismo ideal!”.
El comunismo fracasó en la historia, pero todos los problemas que el capitalismo engendró y siguen engendrando siguen en pie.
Decimos los comunistas europeos: agrupemos todos en favor de los desheredados, no como una acción de caridad, sino como una acción de defensa del derecho de todo ser humano a la enseñanza, la salud, la justicia y la libertad.
Una lucha que empieza por la defensa del vecino en contra de las ideologías que no defiendan los derechos de cada hombre
En Europa, después de la segunda guerra mundial, William Beveridge elabora un informe que sirva para proponer un modelo de reconstrucción para el periodo de posguerra, “Estado del Bienestar” (componente importante del socialismo) se alcanzó por la vía democrática, siendo la socialdemocracia uno de los máximos responsables del desarrollo de la Europa Social.
Alcanzó su máximo desarrollo en los países escandinavos, que fueron gobernados durante la mayor parte del periodo 1945-1990 por partidos socialdemócratas aliados con partidos comunistas y/o verdes y/o agrarios.
Mientras el “liberalismo económico” es el adoptado por toda la que denominamos “derecha política”. Reagan y Thatcher fueron sus máximos exponentes, y con su desregulación de los sistemas financieros llegamos a la crisis financiera del dos mil ocho.
El liberalismo económico no cree en la redistribución de la riqueza, los impuestos no deberían existir y el individualismo y la competencia se marcan como métodos de trabajo. El negocio es el que crea riqueza y lo público es un lastre para el negocio. Una empresa busca beneficios, cuantos más mejor, es su objetivo fundamental, da igual que sea una empresa sanitaria, educativa o energética. En la empresa pública el objetivo son las personas (curar, enseñar o dar servicio respetando el medio ambiente). Dicen los conservadores-liberales: El dinero está mejor en el bolsillo de los ciudadanos, pero hay ciudadanos que no tienen ningún dinero en el bolsillo
Mientras la derecha (conservadores como Rajoy, liberales como Rivera, CIU y democratacristianos como PNV)  hablan de que en un mundo globalizado la lucha de clases no tiene lugar, los comunistas decimos que sí existe la lucha de clases y la estamos perdiendo.

La lucha de clases la están perdiendo los obreros. El concepto de obrero hará que cambiarlo, no solo es el asalariado que trabaja para un empresario o para la administración pública (una médico o una profesora de universidad) es también el autónomo
Los comunistas desde el punto de vista político y filosófico aportamos la idea de “lucha de clases” y reivindicamos la capacidad de los trabajadores de la “negociación colectiva” frente al capital.
El estado debe adoptar las leyes necesarias para que esa “lucha” se establezca en igualdad de condiciones.
Todo trabajador quiere que su empresa tenga beneficios.
En lo que hay que ponerse de acuerdo es en cómo se reparten esos beneficios.
Abolir la idea del “mercado de trabajo” No puede ser que, por mucha demanda de empleo que exista, el trabajo se devalúe y el salario cada vez sea menor. No se puede tratar al ser humano como una herramienta de producción.
Es el estado, ahí están los comunistas para defenderlo, tiene que intervenir en esa situación.
Los comunistas creemos  que el estado debe tener un sistema de “bienestar social” que garantice a los ciudadanos una sanidad, educación, justicia, vivienda y protección a los desvalidos que sea gestionada por el Estado, que sea pública y que corresponda su financiación al propio estado.
No creemos en los subsidios, pero si en la redistribución de la riqueza a través de los salarios justos, los impuestos y la seguridad social.
No creemos que todos sean iguales y merezcan los mismos beneficios, pero sí que haya igualdad de oportunidades.

Desarrollar una sociedad en la que se distribuyeran los recursos según el principio de “a cada persona según su necesidad, y de cada persona según su habilidad y capacidad”.