Dice el filósofo italiano
Vattimo
"El problema es el siguiente: los
europeos cada vez van menos a las urnas. ¿Por qué? Ya no existe un ideal de
sociedad alternativa que pueda mover las masas. El último ideal que ha movido a
las masas europeas después de la segunda guerra mundial ha sido el comunismo.
Uno no puede sacrificar su vida por el libre mercado. Uno puede convertirse en
mártir de un ideal de sociedad (es difícil llamarlo ahora “comunismo” después
de Stalin y de la tradición soviética), pero el único ideal posible para
reconstituir un proyecto político que nos persuada es el comunismo, como diría
Lenin. Yo siempre digo: “El comunismo real ha muerto, ¡viva el comunismo
ideal!”.
El comunismo fracasó en la
historia, pero todos los problemas que el capitalismo engendró y siguen
engendrando siguen en pie.
Decimos los comunistas
europeos: agrupemos todos en favor de los desheredados, no como una acción de
caridad, sino como una acción de defensa del derecho de todo ser humano a la
enseñanza, la salud, la justicia y la libertad.
Una lucha que empieza por la
defensa del vecino en contra de las ideologías que no defiendan los derechos de
cada hombre
En Europa, después de la segunda guerra mundial, William
Beveridge elabora un informe que sirva para proponer un modelo de
reconstrucción para el periodo de posguerra, “Estado del Bienestar” (componente importante del
socialismo) se alcanzó por la vía democrática, siendo la socialdemocracia uno
de los máximos responsables del desarrollo de la Europa Social.
Alcanzó su máximo desarrollo en los países
escandinavos, que fueron gobernados durante la mayor parte del periodo
1945-1990 por partidos socialdemócratas aliados con partidos comunistas y/o
verdes y/o agrarios.
Mientras el “liberalismo económico” es el
adoptado por toda la que denominamos “derecha política”. Reagan y Thatcher fueron
sus máximos exponentes, y con su desregulación de los sistemas financieros llegamos
a la crisis financiera del dos mil ocho.
El liberalismo económico no cree en la
redistribución de la riqueza, los impuestos no deberían existir y el
individualismo y la competencia se marcan como métodos de trabajo. El negocio
es el que crea riqueza y lo público es un lastre para el negocio. Una empresa
busca beneficios, cuantos más mejor, es su objetivo fundamental, da igual que
sea una empresa sanitaria, educativa o energética. En la empresa pública el
objetivo son las personas (curar, enseñar o dar servicio respetando el medio
ambiente). Dicen los conservadores-liberales: El dinero está mejor en el
bolsillo de los ciudadanos, pero hay ciudadanos que no tienen ningún dinero en
el bolsillo
Mientras la derecha (conservadores como
Rajoy, liberales como Rivera, CIU y democratacristianos como PNV) hablan de que en un mundo globalizado la
lucha de clases no tiene lugar, los comunistas decimos que sí existe la lucha
de clases y la estamos perdiendo.
La lucha de clases la están perdiendo los
obreros. El concepto de obrero hará que cambiarlo, no solo es el asalariado que
trabaja para un empresario o para la administración pública (una médico o una
profesora de universidad) es también el autónomo
Los comunistas desde el punto de vista
político y filosófico aportamos la idea de “lucha de clases” y reivindicamos la
capacidad de los trabajadores de la “negociación colectiva” frente al capital.
El estado debe adoptar las leyes necesarias
para que esa “lucha” se establezca en igualdad de condiciones.
Todo trabajador quiere que su empresa tenga
beneficios.
En lo que hay que ponerse de acuerdo es en
cómo se reparten esos beneficios.
Abolir la idea del “mercado de trabajo” No
puede ser que, por mucha demanda de empleo que exista, el trabajo se devalúe y
el salario cada vez sea menor. No se puede tratar al ser humano como una
herramienta de producción.
Es el estado, ahí están los comunistas para
defenderlo, tiene que intervenir en esa situación.
Los comunistas creemos que el estado debe tener un sistema de “bienestar
social” que garantice a los ciudadanos una sanidad, educación, justicia, vivienda
y protección a los desvalidos que sea gestionada por el Estado, que sea pública
y que corresponda su financiación al propio estado.
No creemos en los subsidios, pero si en la
redistribución de la riqueza a través de los salarios justos, los impuestos y
la seguridad social.
No creemos que todos sean iguales y merezcan
los mismos beneficios, pero sí que haya igualdad de oportunidades.
Desarrollar una sociedad en la que se distribuyeran
los recursos según el principio de “a cada persona según su necesidad, y de
cada persona según su habilidad y capacidad”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario