Soy
firme defensor de la libertad de expresión y de la decencia.
En
la película "Mi querida jueza", interpreta Walter Matthau
un juez del supremo que no quiere ver una película pornográfica
indecente, que el tribunal supremo quiere prohibir por terriblemente
obscena. El juez que interpreta Matthau partidario de la libre
expresión dice: El que no quiera ver la pelicula no tiene obligación
de verla, me da lo mismo que sea horrorosa, hay libertad de
expresión.
En
la pelicula "Sin rastro", un depredador cibernético cuelga
torturas y asesinatos en una sofisticada página web que, al no dejar
rastro, no puede ser desconectada. El destino de sus víctimas
depende del público: cuantas más visitas registre la página web,
más deprisa morirán. Los internautas lo saben y sin embargo acceden
a la magina masivamente para ver como muere un hombre de forma
horrible, siempre se escudan en que “él” es solo uno.
Estoy
a favor de la libertad de expresión por muy desagradable e
insultante que parezca, salvo confabularse u organizarse o inducir a
un crimen.
Habría
que definir muy exactamente qué es "Enaltecimiento del terrorismo" o qué
es un "delito de odio". La expresión de odio por si misma no puede ser delito. Es una cuestión de legisladores no de jueces,
la ley tiene que ser la mejor, detallada técnicamente, para que las
interpretaciones sean mínimas.
El
que alguien se alegre de ver muerta a una persona o denigrar una
persona o una idea o una sensibilidad, puede ser cruel, asqueroso,
inmundo, pero no puede ser un delito.
Todo
al final es cuestión de la trascendencia que tengan los mensajes, si
no se ven, si no se les da publicidad el mensaje decae.
La
libertad de expresión es fundamental, no se puede poner cortapisas a
la libertad de expresión.
La
libertad de pensamiento es básica. Tener ideas y pensamientos
decentes es una cuestión de educación, de sensibilidad, de
decencia.
Los
programas basura en la televisión existen porque hay consumidores de
ello. Las expresiones soeces, crueles, insultantes obscenas,
machistas, racistas, inhumanas existen porque hay personas que las
admiten y divulgan. Si en un partido de futbol un descerebrado
insulta a una árbitro por el hecho de ser mujer, el rechazo
contundente de lo que hubiera alrededor en ese momento debería ser
suficiente para eliminar la expresión, si no se dá ese rechazo se
encadenan una serie de circunstancias que hacen de nuestra sociedad
algo cobarde, nos excusamos en el acta de la árbitro, en el
presidente del club, en que salga en los medios etc. No ejercemos
nuestra responsabilidad frente a los inicuos: el rechazo social.
Al
final se podrá prohibir la "expresión" y junto con ella
la crítica al poder, pero no se puede prohibir el pensamiento, este
último es el que puede ser más dañino.
Creo
que es mucho mejor decirle a una persona: "Eso que has dicho es
una barbaridad asquerosa" que "Eso no se puede decIr".
Hay
espectáculos, canciones, libros u otras formas de expresión que no
voy a verlos y si caen en mis manos los combato con fuerza y con
argumentos éticos. Es la batalla diaria y,continuamente distinguir
entre la moral y la ética.
Es
mi opinión.
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