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1 feb 2018

PARTIDARIO DE LA LIBRE EXPRESIÓN

Soy firme defensor de la libertad de expresión y de la decencia.
En la película "Mi querida jueza", interpreta Walter Matthau un juez del supremo que no quiere ver una película pornográfica indecente, que el tribunal supremo quiere prohibir por terriblemente obscena. El juez que interpreta Matthau partidario de la libre expresión dice: El que no quiera ver la pelicula no tiene obligación de verla, me da lo mismo que sea horrorosa, hay libertad de expresión.
En la pelicula "Sin rastro", un depredador cibernético cuelga torturas y asesinatos en una sofisticada página web que, al no dejar rastro, no puede ser desconectada. El destino de sus víctimas depende del público: cuantas más visitas registre la página web, más deprisa morirán. Los internautas lo saben y sin embargo acceden a la magina masivamente para ver como muere un hombre de forma horrible, siempre se escudan en que “él” es solo uno.
Estoy a favor de la libertad de expresión por muy desagradable e insultante que parezca, salvo confabularse u organizarse o inducir a un crimen.
Habría que definir muy exactamente qué es "Enaltecimiento del terrorismo" o qué es un "delito de odio". La expresión de odio por si misma no puede ser delito. Es una cuestión de legisladores no de jueces, la ley tiene que ser la mejor, detallada técnicamente, para que las interpretaciones sean mínimas.
El que alguien se alegre de ver muerta a una persona o denigrar una persona o una idea o una sensibilidad, puede ser cruel, asqueroso, inmundo, pero no puede ser un delito.
Todo al final es cuestión de la trascendencia que tengan los mensajes, si no se ven, si no se les da publicidad el mensaje decae.
La libertad de expresión es fundamental, no se puede poner cortapisas a la libertad de expresión.
La libertad de pensamiento es  básica. Tener ideas y pensamientos decentes es una cuestión de educación, de sensibilidad, de decencia.
Los programas basura en la televisión existen porque hay consumidores de ello. Las expresiones soeces, crueles, insultantes obscenas, machistas, racistas, inhumanas existen porque hay personas que las admiten y divulgan. Si en un partido de futbol un descerebrado insulta a una árbitro por el hecho de ser mujer, el rechazo contundente de lo que hubiera alrededor en ese momento debería ser suficiente para eliminar la expresión, si no se dá ese rechazo se encadenan una serie de circunstancias que hacen de nuestra sociedad algo cobarde, nos excusamos en el acta de la árbitro, en el presidente del club, en que salga en los medios etc. No ejercemos nuestra responsabilidad frente a los inicuos: el rechazo social.
Al final se podrá prohibir la "expresión" y junto con ella la crítica al poder, pero no se puede prohibir el pensamiento, este último es el que puede ser más dañino.
Creo que es mucho mejor decirle a una persona: "Eso que has dicho es una barbaridad asquerosa" que "Eso no se puede decIr".
Hay espectáculos, canciones, libros u otras formas de expresión que no voy a verlos y si caen en mis manos los combato con fuerza y con argumentos éticos. Es la batalla diaria y,continuamente distinguir  entre la moral y la ética.  
Es mi opinión.



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