Una oración, una vela, una flor, un recuerdo para Mohamed Bouazizi, el joven tunecino que se quemo cuando la policía le quitaba su puesto de frutas para extorsionarle. Desesperación.
Un joven universitario que sin futuro solo quería llevar un poco de pan a su madre y a sus hermanas.
Aquella fue la mecha que prendió la revuelta de Túnez y esta fue la mecha que prendió la revuelta en Egipto.
Además el hambre, la falta de libertad, la injusticia, la corrupción obscena de sus gobernantes y la dignidad de un pueblo que dijo: "¡Pan, paz y libertad!"
La resistencia de semanas en la plaza Tharir, la rabia contenida de la provocación de los sicarios del régimen entrando a caballo con palos y piedras para disolver la concentración, el dolor y el llanto por los muertos, la desesperación por los amigos desaparecidos, el miedo a los saqueos y la organización de la sociedad que solo tenia un objetivo: ¡Que se marche el tirano!
Todo se hacía desde la actitud pacifica e inamovible del que solo le queda la dignidad de ser humano.
¡El tirano huyó! Alegria, emoción, llantos y risas mezclados, lágrimas de triunfo, abrazos.
Lección a los países del primer mundo que aún tienen la soberbia de pensar que necesitan tutela.
¡Que envidia! Nosotros tuvimos un tirano que murió en la cama.
En nuestro país hay diputados del PP (González Pons), de derechas, que llaman a la rebelión como en Egipto, como si nuestros gobernantes fuesen tiranos, hace ocho años ellos mandaban, como si la revuelta de Egipto no fuese un grito de libertad y dignidad degradando su lucha a una táctica de bajos vuelos electoral. Otros como Aristegui (diputado del PP) dudan de los Hermanos Musulmanes como demócratas. Supongo que no sabrá que hay buenos musulmanes que sufren la tiranía de los ayatolah.
¡Cuanta perversión!
Sí... a los egipcios le queda ahora lo complicado, lo tedioso, ponerse de acuerdo en unas reglas comunes que garanticen el reparto de la riqueza, el acceso a la educación y a la sanidad, que la justicia sea independiente, que se pueda practicar la religión sin que ninguna sea excluida...se tardará, pero se puede llegar.
Hay jóvenes muy preparados en Egipto.
Más tarde informar y convencer al pueblo de que cada una de sus opciones es la mejor y que el pueblo decida.
Después vendrán los tacticismos y las relaciones con los demás vecinos... esa es otra historia.
El 25 de Enero le escribía a una persona que estaba en el Cairo en esos momentos: “...Son momentos muy ilisionantes, pues somos testigos de que algo puede cambiar. Los viejos como yo, descreídos, pensamos como Lampedusa que todo cambia para seguir igual, pero el punto vital del corazón me dice que los jóvenes siempre deben intentarlo. Seguro que conocerás personas que están detrás de todo este movimiento, soy consciente que desde el primer mundo nada podemos hacer pues somos parte del problema, pero mi energía intelectual está con ellos, en silencio sin molestar, pero con emoción. Saludos y ojalá.
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