Comienza la primavera y la primera andada, trinta kilómetros, seis horas y media caminando por el monte dan para mucho.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—; decía Antonio Machado.
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—; decía Antonio Machado.
Hay cuarenta andadas a lo largo del territorio aragonés que organiza la COAPA (coordinadora de andadas populares de Aragón)
Hace cinco años que empiezo por la Ruta Senderista de Valdejalón que se desarrolla por la sierra de Algairén y que organiza la comarca, como casi todas, está muy bien organizada. Por solo quince euros, mapa con la ruta, desayuno, avituallamientos durante toda la ruta (agua, frutos secos, manzana, limones y en uno de los avituallamientos bocadillos) comida al final y siempre un regalo en forma de camiseta y mochila, como este año.
Ayer, a las siete de la mañana comenzamos, siempre me pongo en el primer grupo, el de los deportistas, hay gente mayor que yo, enjutos y sin gramo de grasa, andan deprisa, la primera parte les sigo sin problemas hasta que empiezan las primeras subidas, aflojo una barbaridad, empieza a salir el sol y es una maravilla, me paro y empieza mi andada particular, a ritmo más lento, es la hora de disfrutar del paisaje y de lo que me rodea.
Es un monte bajo, de roca y tierra caliza, donde abundan las plantas aromáticas, salvia, lavanda, romero, tomillo y otras de las que no tengo ni idea, pero que en conjunto te llenan el olfato de vida, es esplendoroso. Nueve de la mañana, el olfato pletórico... y la vista sorprendida con la vega de la Almunia. Los árboles frutales, están en plena flor, blanca los cerezos rosácea los melocotoneros, el verde intenso de los olivos que se mezcla con el ocre de la tierra.
Vas andando suave por pistas forestales de tierra o senderos de alfombras hechas de hojas de pino.
Más tarde entras en los bosques, veo pinos, algún roble y otros árboles de los que no sé sus nombres, voy subiendo lentamente por un sendero umbrío lleno de musgo, es una sensación estupenda.
Llegan las bajadas y si en las subidas protesta el corazón, en éstas, los tobillos y las rodillas, la experiencia te dice que no hay problema.
De vez en cuando oyes unos "buenos días" de un grupo de jovencitas que con alegre risa te pasan saltando, tu parte buena las ve llenas de belleza como si fuesen ninfas del bosque, la parte paranoide las ve como cabras montesas que se ríen del orondo caminante del bastón y pantalón de pana.
En algún avituallamiento hay siempre alguien que te quiere animar y te dice que apenas queda una subida sin importancia, la sabiduría te dice que ya llevas más de 20 kilómetros y que todas las subidas tienen su importancia.
Alpartir, pueblo de la sierra de Algairén, ya solo quedan siete kilómetros para la Almunia de donde partimos y donde hemos de llegar. He disfrutado, comencé con los primeros y estoy en el último tercio, voy bien.
En esta última parte el cuerpo va solo y llega la hora de la rumia de ideas. Como los rumiantes, antes has comido ideas y las has digerido y ahora las sacas para rumiarlas y digerirlas definitivamente. En eso convierto la ultima hora y media.
Rumias que la derecha española cada día está más intolerante, calumniadora, faltona y desvergonzada, la ultraderecha mediática (los que dicen que son de derechas sin avergonzarse) les ganan la partida a la derecha civilizada. Son gente bronca, de brocha gorda, sin matices, sin tolerancia. Una pena.
En el mundo la hipocresía cada día es más evidente. Intervención humanitaria en Libia mientras en Costa de Marfil, Liberia, Ruanda, Chad y en muchos lugares las matanzas son indiscriminadas. En Arabia Saudita el poder del rey es absoluto, las mujeres no pueden votar a los parlamentos municipales, que solo son consultivos y que además a la mitad de los miembros los elige el propio Rey, no hay bloqueo comercial por supuesto.
En Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang roba a sus súbditos sin disimulo.
¡Pobre Haití!.
Los políticos lo tienen fácil para resolver esos problemas, si quisieran y fuesen Políticos.
El G-8, G-20 o el G-me da igual, solo tiene que hacer en principio dos cosas muy sencillas y revolucionarias: Acabar con los paraísos fiscales en cuatro meses y poner un impuesto (me conformo con un 0,05%) a todas las transacciones internacionales de capital.
A Europa una tarea más, que todos los habitantes y sociedades y empresas de la UE paguen el mismo tipo de impuestos.
Me conformo con eso porque ya he llegado a la meta, el medio litro de cerveza no me lo quita nadie, un día espléndido, cuando llegué un termómetro marcada los 29 grados. Mi cabeza fría, sin lugar a dudas.
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