¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!
Esta poesía es de Antonio Machado, le puso música Joan Manuel Serrat y yo he escuchado esa música en alguna procesión de Semana Santa e incluso en alguna saeta. Es una incoherencia, Antonio Machado, con esa poesía va en contra de las procesiones de Semana Santa.
Es igual, hay sentimientos que son irracionales y que en el caso de la Semana Santa ocupan a mucha gente, los hay intelectuales, artistas, políticos de cualquier ideología o carácter. Un miembro del Partido Comunista se puede desollar los nudillos tocando el tambor en Calanda y un matemático llorar de emoción frente a la imagen del Cristo de los Faroles de Córdoba y todos se emocionan en Zamora viendo los pasos inclinarse de madrugada frente al Cristo.
Las procesiones en las religiones son muy antiguas y se dan en todas las creencias y en todos los países.
No es algo que la jerarquía religiosa organice, los organizadores son seculares; en España cofradías y hermandades, en la que los obispos y sacerdotes participan pero no dirigen y donde dan permiso para que salgan las figuras de sus Iglesias a la calle.
La única parte de cultura que veo en todo esto de las procesiones es precisamente la escultura, realmente algunas son hermosísimas, lo demás yo no lo llamaría cultura sino costumbres y usos de un país o una región, folclore. Usos y costumbres, algo que hay que separar de la Cultura sino queremos llegar a situaciones absurdas, aunque la UNESCO proteja los usos y costumbres como cultura. Eso es otra historia.
Las procesiones son ritos y costumbres religiosas, que en algunas ocasiones van incluso en contra de la teología.
Se me antoja absurdo que estemos una semana conmemorando la muerte de Cristo y apenas pasemos de puntillas por su Resurrección, incluso, es una percepción, algunos dan a ese día (al domingo de Resurrección) un significado parecido al del entierro de la sardina en los carnavales: ¡Ya se acabó la Semana Santa!
¡Por Dios! La Resurrección entre los católicos tendría que ser el epicentro de todas sus fiestas religiosas, por encima de la Navidad, el Corpus Cristi, la Ascensión y la Asunción de la Virgen.
Vivimos aun en la baja Edad Media, el miedo predomina sobre cualquier otro convencimiento y conocimiento. ¡Pedimos!... al Hijo del Hombre lo que los hombres nos quitan.
Un marinero blasfemaba cogiéndole la camisa a otro por meterse con la Virgen del Carmen. Son sentimientos irracionales por una figura, un lugar propio... ¿superstición?
¿Cómo puedo comparar la Madrugá, la Rompida de la Hora, la Romería de la Virgen del Carmen o el salto de la reja de la Virgen del Rocio con esa cosa tan nebulosa como la Resurrección de Jesús sin la cual el Catolicismo no es nada?
Oiga: - “Usted está hablando de Religión, eso déjeselo a los curas, pero haga el favor de no meterse con la Virgen de mi pueblo, ni con el Cristo de la Ermita porque le pegaré una ostia. Además sepa usted que son muy milagrosos... ¡mamón de los cojones!... que no sabe usted de lo que está hablando”
Me callo... Lucas 24, (5-6). “¿Porqué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí ha resucitado”
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