Una pequeña anécdota, un pequeño
traspiés en tu existencia para que toda ella se revuelva contra ti. De
repente te ves y te sientes como un fracasado.
El fracaso no es tristeza, ni culpa, es la absoluta certeza de que te has
equivocado profundamente. Sientes que todo el relato de tu vida era mentira, tu
mentira, porque solo viajabas en la vida trasportado por las circunstancias que
te rodeaban, no has escogido, has vivido una historia en la que hay muchas
falsedades en forma de discurso coherente sobre un hecho mediocre y especulando
sobre él, lo has convertido en algo digno de mención, eres un fraude.
Ves tu vida como un fraude y además lo ves sin dudar
El discurso del respeto antes que el cariño no existe porque no cuentas con
ninguno de ellos. No estás en el corazón ni en la mente de nadie, solo se te ve
cuando te haces visible, no existes en el recuerdo de persona alguna, no solo
eres imprescindible si no que en ocasiones, sobras.
Desde luego que has hecho lo que debías
y a veces más de lo que debías, pero te das cuenta de que nunca nadie te
dio las gracias y tampoco ahora sabes muy bien porque hiciste esto o aquello,
intuyes que fue la casualidad o la cobardía de no poder negar, adivinas que lo
que hiciste bien no fue por la voluntad de hacerlo. Necesitabas la imagen para seguir
creyéndote tu existencia.
Sientes que te han humillado muchas veces y sin embargo nadie nunca te
pidió perdón. Ahora lo ves y lo ves meridianamente claro, la humillación es tu
fracaso existencial, la mediocridad de tu vida, el discurso falso.
Vives de ideas, que se pueden manejar y manipular pero ningún sentimiento
en que apoyarlas, solamente la acción de la astucia para disimular la falta de
profundidad en sentimientos e inteligencia.
Basta solo una pequeña espina para ver lo vulnerable que eres, te estas
desangrando de amargura gota a gota, no, no lo confundas con tristeza. Resentimiento,
desolación es tu fracaso existencial.
No hay nadie que lo pueda arreglar, lo vas a arrastrar para siempre. Ya no tendrás
valor para enfrentarte a nada, solo vas a vivir porque no te queda otra cosa más
que la rutina y una arcada de amargura.
Fracaso en tus ideas, en tu proyecto, en tus sentimientos, en tu vida. Esa
arcada te acompañará hasta tu muerte que no tienes valor para acelerar ni para enfrentarte a ella.
Ya no puedes hacer nada, vive, jódete y calla.
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