Por eso en estos cortos días
no voy a tomarlos en cuenta,
voy a abrirme y voy a encerrarme
con mi más pérfido enemigo,
Pablo Neruda.
(El Miedo de Pablo Neruda)
Trece de Noviembre de dos mil quince. París.Un viernes por la tarde de otoño. Hombres y mujeres juntos, placeres
variados de acuerdo con los gustos o los
antojos, beber, fumar, bailar, mezclarse, seducirse, amarse, acudir pronto al
reencuentro entre unos y otros.
En esa situación, se hace incomprensible, absurda y desgarradora la muerte
violenta de un ser humano por otro ser humano.
El cáos y el terror se hacen presente de una forma tan brutal que
sobrepasan la capacidad de entendimiento de los hombres y mujeres.
Tristeza y miedo y resentimiento e indignación y venganza…
Esto es lo que pretenden los terroristas. Pasar de una sociedad abierta a
una sociedad cerrada
¿Quién y por qué? Necesitamos saber, queremos explicación.
Necesitamos un enemigo y nos lo construyen a su manera, quienes aprovechan
la maldad para generar su propia maldad, codiciosa de una sociedad instalada en
su moral cerrada e intolerante, como la que pretenden combatir. Nos hablan del
islam, de terrorismo islamista y nos quieren confundir.
Cada religión, cada sociedad tiene sus monstruos y hay que combatir a los
monstruos. Pero sobre todo erradicar las ideas que crean desalmados;
intolerancia, racismo, fanatismos, desigualdad, codicia…miedo.
Nosotros, los que adoramos París y amamos El Cairo, nos vemos entre ambos
bandos de miserables y avariciosos que de la tragedia humana hacen su negocio.
No lo podemos consentir.
Hacer frente al terrorismo es hacer sociedad,
vivir en sociedad, relacionarnos entre nosotros con respeto. Debemos ser críticos
con la información venga de donde venga. Debemos abrir la sociedad, una
sociedad que los asesinos quieren cerrar.
No debemos, no podemos, tener miedo…excepto de
nuestro miedo.
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