Intentaré con estas palabras, deciros el sentido de mi voto
el domingo veinte de Diciembre de dos mil quince.
Tal vez haya un par de personas que me hagan caso. Eso he
salido ganando. Otra cosa es que nadie me haga caso, pero me conozcan mejor y
quieran ser amigos, también he salido ganando.
“El comunismo ha fracaso desde el punto de vista histórico,
pero todos aquellos males que quería resolver el comunismo están aun sin
resolver” Es una frase de Marcelino Camacho.
Llegue al Marxismo a través del Concilio Vaticano II y de la Teología de la Liberación.
Gramsci, Lukcas, Adorno, Sartre y muchos otros filósofos y
escritores te llevan a profundizar en la práctica del Marxismo.
En Europa ser comunista es profundizar seriamente sobre la
social democracia o a partir de ella ganando posiciones al capitalismo.
No me importa decir que es una batalla que vamos perdiendo,
pero mantener un reducto, y este reducto
de comunistas cada vez sea mayor, es una garantía de lucha en contra del
liberalismo conservador que lleva a la humanidad hacia una desigualdad cada vez
más profunda.
El agua, los mares, las costas, los montes y los bosques no
pueden ser objeto de negocio.
La captación del agua, su almacenamiento tratamiento y
distribución a la población debería ser de titularidad pública y de gestión
publica. Lo mismo se puede decir de la gestión energética.
Algunos hablan de que lo privado es más rentable, eficiente
y eficaz que lo público. Eso no es cierto. Un ejemplo claro en nuestro país es
el Sistema Sanitario. Hasta hace cuatro años era el quinto mejor sistema del
planeta y el mejor en cuanto a relación calidad precio y es de gestión y titularidad públicas.
Tenemos un ejemplo práctico, hace dos días cuando en un solo día en España hubo
treinta y ocho trasplantes. El único país en el mundo donde sucede esto desde
una gestión publica con criterios de oportunidad clínica y sin importar quienes
son los donantes y los receptores y con una organización perfecta.
Esto se puede hacer en España también con la educación y con
la justicia y con el mundo del trabajo.
Izquierda Unida (Unidad Popular en estas elecciones) no
estamos por el reparto de riqueza, sino por su redistribución que se hace de tres maneras.
Primero. Salarios justos. En una empresa intervienes tres
factores, la idees del empresario, la financiación y el trabajo. Las tres
partes tienes que tener equidad en el reparto de los beneficios, no puede ser
que la parte financiera se lleve la parte del león.
Segundo: Los impuestos que deben ser progresivos y directos.
El IVA (impuesto indirecto) lo paga igual el pobre que el rico. El 4% del IVA
del pan lo paga lo mismo el mendigo que se compra un pan que el dueño de un
banco. Las grades sociedades en este país, por culpa de la exenciones fiscales,
pagan en impuestos la mitad que un trabajador. Unos impuestos que se deben
gastar prioritariamente en sanidad, educación, justicia, investigación,
desarrollo y los dependientes.
Tercero. La cotizaciones de los trabajadores y empresarios,
la seguridad social. Las pensiones, los parados, desarrollo de la formación profesional y
seguridad de los trabajadores.
Un estado fuerte, descentralizado, con igualdad de
oportunidades, con pocas prohibiciones y mucha educación y cultura. Que cuide
de que la igualdad de oportunidades llegue a todos. Que a cada cual le den según
su trabajo, merito y capacidad. Un estado laico que no es lo mismo que
anticlerical, sino que la religión no condicione las leyes, pero se permita la
expresión respetuosa de toda religión.
Un estado que proteja a los débiles y que se encamine
decididamente hacia una igualdad de genero, a la protección del medio ambiente
y en definitiva al progreso de la humanidad y no al progreso técnico(a veces no
coinciden).
Repito tal vez de forma desordenada, pero son las razones
para votar Unidad Popular el domingo.
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