Política (< latín politĭcus < griego antiguo πολιτικός politikós, masculino de πολιτική politikḗ, que significa «de, para o relacionado con los ciudadanos») es el proceso de tomar decisiones que se aplican a todos los miembros de un grupo.
La Política es una cuestión de los ciudadanos, quieran ellos o no.
Los “políticos”, siempre tan denostados, son solo una representación de la sociedad (al menos en democracia). Sin “políticos”, la sociedad estaría ordenada por los poderes fácticos (dinero, religión y guerreros; y por ese orden).
Son los habitantes de un Estado los que deben ejercer sus derechos para decidir cuales son las leyes que regulan todo tipo de convivencia.
Es frecuente, e inadecuado, que nos rijamos por lo que no queremos en vez de por las ideas que nos convencen. Defender y convencer de que nuestras ideas son las más adecuadas para una convivencia en libertad, justa y en paz es más idóneo que atacar las ideas contrarias, sin que ello signifique que no podemos criticar las ideas diferentes.
Aunque en la práctica sea complejo, haya muchos matices e influya la propaganda.
Defender ideas, no personas. Criticar ideas, no personas.
En este continuo de ejercer la política no quedará más remedio que ceder y llegar a acuerdos, dentro de las leyes que nos hemos dado y, en la evolución del devenir, cambiar las leyes según la evolución social. Esto es, en términos generales, “hacer política” y que de forma consciente o inconsciente hacemos todos los ciudadanos.
Defiendo con ahínco una forma de convivencia basada en ideas socialistas.
Igualdad de oportunidades (oportunidades reales, debe el estado dar la misma oportunidad al hijo de un celador que quiere ser médico, como la que tiene la hija de un cirujano que quiere ser médico). Una vez conseguida la igualdad de oportunidades, a cada cual se le dé según su esfuerzo y talento.
Redistribución de la riqueza a través de tres mecanismos fundamentales: salarios dignos, impuestos progresivos y seguridad social. Es así como tendremos un Estado de Bienestar adecuado y lejos de desigualdades artificiales.
Crítico con el mismo ahínco la ideología conservadora y liberal.
Copio un párrafo (por desgracia no se el autor) que define las ideas que critico.
“Dicen ellos:
No podemos malgastar esfuerzos y dinero en una parte de la población que por su herencia y por su forma de vivir no aspira a mucho más, la excelencia y la cultura y las formas de vida exquisitas no las puede tener todo el mundo. Desde luego que hay personas que salen de esa posición con voluntad y esfuerzo, pero son los menos y a esos hay que ayudarles y darles becas y promocionarlos, pero desde luego no de una forma masiva.
La población es fundamentalmente solidaria y sabe qué hacer con sus pobres y desvalidos, no es cuestión de que lo haga el estado, pues se cuelan muchos vagos e indeseables en esos programas de ayuda. Parásitos de la sociedad.”
Tal vez suene excesivo al leerlo, pero si atendemos bien a las políticas que se siguen y no a la retórica, podemos apreciar que esas ideas se sustancian en presupuestos y actuaciones en dependencia, sanidad y educación, en nuestro país.
Sobre los derechos.
En España existe, y muy extendida entre la población, una idea conservadora que arranca del Carlismo (defensa de la tradición a ultranza, defensa cerrada del territorio como patria, la lengua como cultura predominante y no como medio de comunicación) A esto hay que añadir una tradición nacional católica en donde predomina una única moral (distíngase de la ética universal) que hace del pecado, delito.
Todo esto trae consigo un nacionalismo exacerbado donde todo el que no piense como tal nacionalista no merece consideración. Pensamiento el siglo XIX en el siglo XXI.
Está claro que, en estos días de nacionalismo exacerbado, tanto de “españolistas” como “catalanistas”, es difícil "hablar con tranquilidad" como ciudadanos de un estado democrático.
“Ser español” (como francés, o alemán) no conlleva ninguna esencia más allá de residir en un determinado territorio, tener un pasaporte del país y cumplir con la leyes del mismo.
En este contexto, de ideologías tan conservadoras, los derechos individuales de otra categorías, tienden restringirse (a querer restringirlos), por mor de una determinada moral. (Aborto, eutanasia, divorcio, diversidad sexual etc…)
El derecho no obliga. Una ley adecuada del aborto no obliga a abortar, una ley del divorcio no obliga a divorciarse, pero exige al estado que proteja el que se puedan ejercer esos derechos. Pasa a si mismo con derechos como la libertad de expresión.
Existe en España y en Europa una “derecha” liberal en lo económico y ciertamente tolerante o mejor dicho que acepta y comparte la mayoría de los derechos individuales conseguidos, es un sector importante socialmente, con las que debemos ponernos de acuerdo en Políticas de Estado, dependiendo de las fuerzas sociales que cada cual tenga en el devenir de la actuación política.
Esa una derecha adversaria a la que tenemos que convencer que el enemigo político, la real amenaza para la convivencia, como lo fue en el siglo XX, es la ideología ultranacionalista, el racismo, la exclusión del “diferente cultural”. La ideología del pensamiento único.
Concibo para mis bisnietos, siendo optimista, una Europa confederal, redistribuidora de la riqueza, multilingüística y multirracial, solidaria (casi con que no robe será suficiente) y productiva socialmente, con ciudadanos que se desarrollen en sus cualidades y libertades.
Que se debata, respetando a las personas, y que cada cual sea feliz a su aire.
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