Liu Xiabo, Premio Nobel de la paz 2010. La silla vacía en la sala donde se entregaban los premios realmente fue emocionante.
La libertad de expresión es una de esos fallos en nuestras libertades que degradan a la humanidad.
La impotencia de no poder gritar el dolor, de no poder gritar la lucha por tu dignidad conduce a la desesperación. No hay peor cosa que la desesperación... lleva a la muerte.
Todos aquellos que vivimos en este mundo donde podemos leer cualquier periódico, escribir lo que se nos antoja en la red, protestar por las calles... todos los del primer mundo estamos con Liu Xiabo.
Mi problema, mi obsesivo problema se convierte en dolor, cuando todas esas buenas personas que en los premios Nobel hablaban de dignidad, y derechos humanos no se acodaron ni por un momento de todos esos chinos, seres humanos, que viviendo en condiciones de desesperación (hay muchos suicidios) llegan de las zonas rurales y viviendo en pequeñísimos apartamentos semejantes a colmenas, llenas de celdillas donde duermen y comen y no salen y no tienen futuro, trabajan casi a golpe de silbato en fábricas que sirven para componer nuestros ordenadores y teléfonos y ropas de distintos colores y formas con la que demostrar nuestros gustos y nuestra libertad... todo ello es un atentado contra los derechos humanos que nuestras grandes empresas, de las que consumimos, son cómplices.
De eso nada se dijo en los premios Nobel ... De eso hay algo en la denuncia de Liu Xiabo, pero que nosotros silenciamos.
Nuestra riqueza depende de la pobreza de los demás
Acabo de encontrame con tu blog y me ha gustado, volveré de vez en cuando por aquí.
ResponderEliminarSalud