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27 ago 2020

PESIMISMO

 

Vivo en España, un estado que está en el puesto catorce de los más ricos del mundo. 

Leo los periódicos y me invade el pesimismo

Datos: España es el país de Europa con mayor incidencia acumulada de coronavirus Covid-19 con 132.2 casos por cada 100.000 habitantes, según los datos del Centro Europeo para la prevención y el control de enfermedades

A medida que bajaba la renta se incrementaba progresivamente el impacto del coronavirus. En Madrid la región más afectada los barrios de Usera, Carabanchel, Puente de Vallecas y Villaverde. También sucede en otras partes del país y de Europa.

Una de las causas: la imperiosa necesidad de un salario para poder afrontar los gastos puede convertirse en un problema cuando el trabajador decide acudir a su puesto a pesar de tener síntomas por miedo a perder el empleo.

Otra causa: Familias viviendo en la misma habitacion y compartiendo casa con otras. Una situación en algunos hogares de la capital que ya quedó reflejada en diciembre de 2018 en el Estudio sobre la gestión de la vivienda que elaboraron de forma conjunta la empresa municipal de la vivienda y el suelo y la Universidad Politécnica de Madrid. Este problema, de nuevo, es mucho más acuciante en aquellos distritos con las rentas más bajas. Así, en Puente de Vallecas el trabajo identificaba un 18,2% de hogares con un hacinamiento severo –menos de 10 metros cuadrados por persona.

Una especulación plausible. Si se hiciese un confinamiento selectivo en los barrios donde más se desarrolla el virus. Se vería que es en los barrios más pobres y de todas formas la economía del país se hundiría, porque se hundiría la fuerza del trabajo (y del mucho trabajo sumergido, y este es culpa directa del empleador no del trabajador)

Sanidad. Se habla de que los hospitales aun tienen “capacidad”, pero el sistema de salud de atención primaria está desbordado.

Escribí una entrada en el dieciocho de marzo en este mismo blog que se titulaba “Reflexión” no cambio ni una coma. Terminaba otra entrada el veintiocho de marzo, con un poema que reitero como una esperanza.

NO DEJAREMOS QUE SE ACABE EL MUNDO

Terminó el aciago siglo veinte,

en el año dos mil veinticinco.

Los ancianos reposan en tierra.

Se fueron las personas longevas

Los cipreses crecieron al cielo

inmaculado, sin indecencia

Los jóvenes regaron la tierra

con lágrimas de amor

¡Recordad! ¡Aprended!

De lo que hicieron bien

De lo que hicieron mal

Comenzad, preparaos

La naturaleza amiga es placer

La naturaleza hostil es dolor

El placer os dará felicidad

El dolor prepara para luchar

Se trata, hijos, de vivir

en justicia y libertad.

(Jesús Echezarreta)




28 mar 2020

CONFESIONES DE UN ENCIERRO Y UN POEMA


Reflexiones de un hombre que comienza la década de los setenta en el encierro de la pandemia de 2020.
Confieso que he vivido más de lo que me han dejado y menos de lo que hubiera querido.
Ideas que tengo en los genes de mi conciencia: No me interesan los ídolos, yo también soy culpable de los males del mundo, no hay libertad sin la libertad de los demás, creo en Dios.
Pienso que todo joven tiene derecho a vivir sus propios errores 
y la obligación de aprender de los errores de los demás.
La muerte es una certeza, ni la llamo ni le tengo miedo. 
Vivir sin la ansiedad de vivir, pero luchar por la vida libre y placerme en ella.
Y navegar en una goleta, mojarme en el mar que baldee la cubierta, oír el diálogo entre las velas y el viento, sentir la tensión de la jarcias y respirar el salitre.
Y quiero besar a mi amada, cada día, notar con gozo como los nietos se encaraman a mis hombros, discutir con mis hijos del maridaje de los vinos, reír y debatir con las amigas y amigos, escuchar a las poetas (también a ellos) y escribir poemas, que no sé si son buenos o malos, pero son míos. 
Os dejo una muestra, escrita en una terraza de mi casa, 
donde se ve una calle vacía de gente. 
Yo también me he quedado en casa
NO DEJAREMOS QUE SE ACABE EL MUNDO
Terminó el aciago siglo veinte,
en el año dos mil veinticinco.
Los ancianos reposan en tierra.
Se fueron las personas longevas
Los cipreses crecieron al cielo
inmaculado, sin indecencia
Los jóvenes regaron la tierra
con lágrimas de amor
¡Recordad! ¡Aprended!
De lo que hicieron bien
De lo que hicieron mal
Comenzad, preparaos
La naturaleza amiga es placer
La naturaleza hostil es dolor
El placer os dará felicidad
El dolor prepara para luchar
Se trata, hijos, de vivir
en justicia y libertad.
(Jesús Echezarreta)




18 mar 2020

REFLEXIÓN

Reflexión. Es una palabra complicada en su concepción más profunda. Es más que una introspección, que se refiere a la propia intimidad. Es una mirada a lo que pasa a nuestro alrededor y que nos ayuda a crear conciencia y criterio y pensamiento.
Me dijeron una vez que es precisamente la reflexión lo que nos distingue de otros especies de seres vivos.
Me atengo, por fácil, a esta definición.
“La reflexión o meditación, es el proceso que permite pensar detenidamente en algo con la finalidad de sacar conclusiones”
Siglo XX. Empezó con la primera guerra mundial, continuó con la pandemia de la “gripe Española” que acabó con cincuenta millones de personas.
La crisis financiera de 1929 (La Gran Depresión), John Steimbeck escribió “Las uvas de la ira” y decía sobre ella : «Quiero colocarles la etiqueta de la vergüenza a los codiciosos cabrones que han causado esto.»
El aumento de los nacionalismos y la segunda guerra mundial.
Después de la guerra , en Inglaterra, William Henry Beveridge pone la bases para lo que fue en los años posteriores el Estado de Bienestar (Salud y educación pública, seguridad social para los trabajadores etc...).
Casi duró hasta los ochenta en la que Reagan y Thatcher desregulan el mercado financiero, dándole tal poder que en ya en 2008 sobreviene una nueva crisis financiera,
Y entramos en el siglo XXI
Solo en 2017 la OMS estima en cerca de 500.000 muertes por paludismo.
Según ACNUR hay setenta y un millones de personas desplazada a la fuerza en el mundo en 2018.
En 2018, en el mediterráneo, se cuentan en treinta mil personas ahogadas huyendo del hambre y la guerra en África.
En el mundo hay niños que mueren de hambre. ¡De hambre!
Hasta hace cinco meses estábamos alarmados, con razón, por el aumento de la temperatura del planeta y las consecuencias que todo ello podía tener en la vida de los seres humanos.
Llega en 2020 la pandemia de un virus, el COVID 19, que nos obliga a confinarnos en nuestras casas, para que no se extienda, que no hay vacuna para luchar contra él, que cualquier persona, aparentemente sana puede ser fuente de contagio, que tiene una letalidad asombrosa con los mayores en edad, Un virus que para evitar su expansión hace retroceder la economía que nos puede llevar a la recesión y al paro y al sufrimiento social.
La esperanza es la lucha contra lo inevitable. La esperanza no puede acabarse.
La reflexión. La mía.
En Europa entre los años cincuenta y setenta, es cuando mejor se empezaron a poner las bases de una vida mejor.
Un sistema público de redistribución de la riqueza, el aumento de la conciencia crítica. La decadencia de los nacionalismos y las bases de una unión política europea. Una unión política de ciudadanos, no de comerciantes. Caminando hacia una superación de la soberanía de estados frente a una Europa Unida en leyes democráticas que se basen en los "derechos humanos".
Se ha ido desbaratando poco a poco.

Es un buen momento, en estos días de reclusión (además de reírnos con las anécdotas de las redes sociales) de reflexionar sobre nuestro sistema de vida.
La educación de nuestro hijos y nietos en la convivencia y en que tengan un pensamiento crítico y positivo. Me decía un profesor de matemáticas : Es importante que un niño aprenda la tabla de sumar, pero tal vez sea más importante que se de cuenta el porqué todo el planeta se ha puesto de acuerdo en que el signo ”+” significa que debemos sumar, “todo el planeta” sea cual sea su condición.
Tal vez tendríamos que desempolvar la frase de John Steinbeck: «Quiero colocarles la etiqueta de la vergüenza a los codiciosos cabrones que han causado esto.»
Y no para fusilarlos, sino para que, democráticamente, controlemos sus acciones.
Todas las personas en igualdad de oportunidades y a cada cual se le pague según su talento y esfuerzo. Sin dejar desvalidos a los más débiles.

11 ene 2020

GOBIERNO SOCIAL-COMUNISTA

En el número 101 de la revista CTXT del 25 de enero de dos mil diecisiete se puede leer una entrevista a Noam Chomsky en la que dice: 

El socialismo antes significaba algo. Si retrocedemos en el tiempo, fundamentalmente significaba el control de la producción por parte de los productores, la eliminación del trabajo asalariado, la democratización de todas las esferas de la vida: la producción, el comercio, la educación, los medios de comunicación, la autogestión obrera en las fábricas, el control comunitario de las comunidades, etcétera. Eso fue en su momento el socialismo.
Sin embargo, hace un siglo que dejó de significar todo eso.” 

Deduzco de su pensamiento que en los “países comunistas” lo que realmente ha existido es un capitalismo de Estado. (Dejo de lado a Cuba que es una dictadura ideológica reactiva al militarismo de EE.UU. Si la comparamos con su entorno su sistema sanitario de educación es infinitamente mayor, pero es un debate arduo lleno de pasiones poco propensas al razonamiento).

En este planeta, de momento a lo máximo que podemos aspirar, de manera práctica, es a la socialdemocracia asentada socialmente en los países del norte de Europa. 
Tendremos que empezar a plantearnos en el sur de Europa la ideas básicas del “Eurocomunismo" de Berlinguer.

Acabamos de estrenar un gobierno de coalición en España al que desde muchos medios se le insulta con el término de “social comunista”. Cuando para mi y otros muchos es una halago.
Creo que las políticas que tiene propuestas tal gobierno pertenecen a una socialdemocracia avanzada, si somos capaces de llevarlas a la práctica. 

La igualdad de oportunidades para la población, el fortalecimiento del “Estado de bienestar” (Sanidad y educación públicas, gestionadas desde lo público, dependencia y protección pública a los más débiles y pensionistas), desarrollo del concepto de feminismo, lucha contra el cambio climático revirtiendo los modelos de producción y consumo, democratización de las empresas (dándole al trabajo el mismo valor que al capital).

Dos mujeres y ministras que me gustan (ambas tienen “una cabeza bien amueblada”), cuando hablan lo hacen con argumentos bien estructurados. Una social liberal, la ministra Nadia Calviño. Otra comunista, Yolanda Díaz. Economía y trabajo. Si entre ambas logran ponerse de acuerdo en avanzar, avanzaremos. 

Estoy convencido que si logramos en este país rebajar sustancialmente la desigualdad social y establecer una justicia social básica, somos los ciudadanos lo suficientemente inteligentes para ir resolviendo los otros problemas que nos acucian.
Debemos de ser lo suficientemente pragmáticos para decir que debemos, en estos momentos, avanzar hacia una Europa que en su conjunto sea social-liberal (me conformo), porque el auténtico peligro que tenemos actualmente en Europa y en el mundo es la ultraderecha, esa es una ideología intolerante, uniformada y que atenta contra la maravillosa diversidad del mundo.