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28 abr 2015

HIPOTÁLAMO

El insomnio se ha apoderado de mí. 
Las células piramidales, que controlan la voluntad, están cansadas. Domina  el hipotálamo y los instintos hacen firme su presencia. La cultura, las costumbres y todo aquello que les coarta está en descanso.
En ese momento de vigilia estás lúcido, vivo e intenso en el deseo.
Repite el cerebro diez veces las ideas para que las manos puedan escribirlas. Va muy deprisa. El dopaje está en el deseo.   
Yo te amo a ti y tú a mí no. Yo soy tuyo, tú no eres mía.
Malditos  mis controles anímicos y de comportamiento
¿Dónde están los poetas que me dicten las palabras para enarbolar tu corazón?
¿Cuál es el trance más oportuno para que tu cuerpo tiemble con mi abrazo?
¿Qué armas necesito para rendir tu  alma?
Quiero ser tuyo y que tú seas mía. 
Quiero tus secretos, tus fantasías, tu historia escondida, la confesión de tus vísceras, tus lágrimas,  tus sonrisas, tus silencios...tu inconsciente en mi  conciencia.
Amor, se llama… Amor de locura.
Soy un cobarde, si fuera  valiente mis actos estarían presentes en tu existencia. Hubieses encontrado en mí mucho más que el amor que ansias.
Miserable irresoluto.
Si de verdad hubiera locura de amor… te cubriría de besos, los pezones de tus hermosos pechos quedarían enhiestos con mis  caricias, tus muslos estarían  inquietos e hirviendo de pasión. Tus caderas se moverían al ritmo de la lujuria.  Besaría los labios de tu entrepierna hasta que gritases de placer. La penetración de mi virilidad en tu cuerpo solo sería un juego más.
No bastaría un orgasmo. Ni siquiera la felicidad en su esplendor. 
Me haría falta… el éxtasis. En ese segundo sublime de éxtasis... mi corazón se pararía, para que el segundo fuese eterno.
Para amar a una hechicera hay que morir.

Morir amándola.

13 abr 2015

MIRANDO AL SUELO

Pasaban
autobuses rojos
Mientras la mitad de la ciudad
dormía.
La otra mitad andaba deprisa
camino de sus trabajos
clavando su mirada triste
en
el
suelo.  (“Madrugada” de Nacho Tajahuerce)

Doce millones de españoles están así o peor.
-Estadísticas me pueden decir
Les hablo de Andrés y su drama, trabaja y es pobre, para dar de comer a sus hijos en vacaciones se tiene que ir a un comedor social.
-Algún caso hay, no se puede generalizar. Argumentan.
No hay peor sordo que el que no quiere oir.

La verdad duele por que nos afecta. Como decía el filosofo Francés, Emmanuel Mounier, “Toma de mala conciencia”
El problema no solo es nuestro, nosotros somos parte de la causa.
Formamos parte del sistema y mientras no luchemos contra él somos parte de él.
El sistema es aquel que dice que la propiedad privada es sagrada. Las leyes laicas y las católicas (mayoría de católicos en este país) no dicen eso (articulo 128 de la C.E. y el Séptimo mandamiento)
Lo dicen muchos, en este humilde blog lo he escrito y cientos lo han repetido.
La solución al problema de la desigualdad y la pobreza es de redistribución de la riqueza. 
Por favor no seamos demagógicos no nos confundamos, no es reparto de la riqueza, no son subvenciones.
Tal vez haya que repetirlo despacio: r e d i s t r i b u c i ó n

La redistribución se hace a base de tres instrumentos básicos.
-Uno. Los sueldos, unos sueldos dignos con los que se pueda vivir decentemente. Las empresas dejarán de ganar menos dinero, bueno, pero seguirán ganando. En una empresa de servicios, como es la administración, los trabajadores (funcionarios), es imprescindible que tengan unos sueldos adecuados para que la productividad sea elevada, además de una buena organización laboral. Es impensable tener un Estado de Bienestar aceptable sin unos buenos funcionarios. Por Dios no confundir funcionarios con asesores. La burocracia no la crean los funcionarios, la crea el sistema administrativo opaco.
-Dos Las cotizaciones a la seguridad social por parte de los trabajadores y de las empresas. La protección a los trabajadores jubilados y a los parados es fundamental. Son sueldos en diferido. Las empresas ganarán, todavía tienen muchos beneficios...
-Tres un estado que se ocupe, a través de unos impuestos progresivos (aumentar el número de tramos, impuesto de sociedades efectivo, impuesto de patrimonio) y adecuados (rebaja de impuestos indirectos al mínimo), de sostener y ampliar el Estado de Bienestar. Impuestos justos que se gasten en una buena sanidad pública, tan buena que los que tienen dinero prefieren ir a la sanidad publica que a la privada. Una excelente escuela publica, de tal forma que los ricos prefieran ir a las escuela publica que a la privada porque es de mayor calidad. Servicios sociales ágiles de tal manera, que los débiles y ancianos se sientan protegidos, en sus casas o en instituciones. Tambien está la justicia, la vivienda, la cultura, la energia, e trasporte, la alimentación, el medio ambiente...todo debe estar regulado, no dejemos nada en manos de la "buena voluntad del humano", mejor si dejamos las cosas reguladas y aclaradas. La avaricia está siempre al acecho.

Por favor que lo gestionen los funcionarios, son buena gente, ha estudiado y aprobado unas oposiciones. Para gestionar el dinero publico son mejores ellos que los “expertos privados” Es bien sencillo

Tal vez con cosas como estas y otras similares un trabajador podrá ir a trabajar sin bajar la cabeza, podrá mirar al vecino con alegría y comentar con optimismo que la vecina del quinto cada vez está más guapa.
Daría gusto vivir en un país donde habiten...

"buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra".



P.D.  Dice el Catecismo de la Iglesia Católica, promovido por Juan Pablo II: 
"La autoridad política tiene el derecho y el deber de regular en función del bien común el ejercicio legítimo del derecho de propiedad" (cf GS 71, 4; SRS 42; CA 40; 48).

Artículo 128 de la Constitución Española: 
"Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general.
Se reconoce la iniciativa pública en la actividad económica. Mediante ley se podrá reservar al sector público recursos o servicios esenciales, especialmente en caso de monopolio y asimismo acordar la intervención de empresas cuando así lo exigiere el interés general".

18 feb 2015

DOLOR


Estas en el hospital. El ser al que quieres y al que cuidas, hoy duerme.
La una de la madrugada, andas por el pasillo, sesenta y seis metros, arriba y abajo. Oyes música, piensas en la situación política, en los problemas de la familia, meditas, haces poemas de amor fantástico o real, no distingues, ¿para qué? Oyes lamentos y algún grito. Enfermeras y auxiliares acuden al lecho del enfermo. Un alivio en forma de gotero milagroso y la palabra adecuada.
Cuando estaba en ese lado, el dolor es un síntoma, la alarma, no es la enfermedad, esta es la que hay que tratar principalmente.
En este lado, en el del enfermo, el dolor es la percepción sensorial desagradable.
Nadie quiere el dolor.
Me tomo un café despacio, sigo andando. No hay sueño. Pienso en el dolor, en otro sufrimiento del que a menudo se habla. Es muy subjetivo. Realmente no es dolor, es la tristeza.
¡Me duele el alma!  Es le sentimiento de intensa pena, de tristeza en sus distintos grados. Desde la melancolía hasta a la desesperación. Es una perdida.
Quiero identificar el dolor anímico con el dolor físico.
No se me ocurre nada peor para una persona que la perdida de un hijo. No me lo imagino. Si tengo que ponerle un emparejamiento físico no seria un dolor podría se algo así como una hemorragia cerebral extensa. El cuerpo tiene convulsiones, la mente se obnubila, pierdes el habla y vas hacia el coma. La muerte de un hijo es difícilmente resistible. Si vuelves a este mundo, el cuerpo ya no es el de antes, ya no es tuyo y la mente queda trastornada. Puedes recuperarte pero es difícil, costoso, exige mucho tiempo.
La muerte de un ser querido que no sea tu hijo: un infarto de miocardio o al menos un ángor… depende del cariño. Un dolor agudo en el pecho, angustioso, muy desagradable, te anula. Cuando es amor lo que se va, el dolor te sugiere acompañar al ser que te deja. En el funeral de su amada el esposo gritaba amargamente: ¡Quiero irme contigo!
Hay pérdidas que no son físicas, son anímicas.
Te deja un amante, esta enamorada -en femenino, no se por qué- Es un cólico hepático, un dolor abdominal agudo, que te deja en quietud. No puedes hablar,  no quieres moverte. Es preciso que se vaya el dolor. Necesitas  hablarle, gritarle, insultarle, preguntarle, rogarle.
Una amigo se va sin decirte nada, es un cólico nefrítico, no estas tranquilo, te mueves constantemente.
Hay desapariciones lentas, pérdidas que apenas percibes, pero van dejando su poso. Querías visitar aquella persona…no encontraste o no te dejaron el momento. Te hubiese gustado abrazar…no te atreviste. Quisiste hablar… pasó el tiempo.
Pasa el tiempo, inexorable. Tienes edad y tienes un poso permanente de tristeza. No te impide vivir, pero existe. Es un  dolor fijo, a veces, invalidante, que necesita medicación continua, es la artrosis del espíritu.
Para todos los dolores hay un analgésico, también para la artrosis del espíritu. ¡Enamórate!
Enamórate de todo. Enamorarte de tu pareja, enamórate de la poesía, de los poetas, de la política, de los políticos, de la vecina, de las montañas y de los senderos que van a ellas, de tu médico. Enamórate del librero que te vende los libros, de la pescadera, del maestro de tus hijos o de la madre de sus amigos.  Enamórate de tu perro (es el único que te aguanta) o de un amigo al otro lado del mundo… enamórate de la libertad y utilízala para enamorarte.
El dolor desaparecerá, volverá la alegría. ¡Cuidado! No seas optimista.
Es importante la dosis. El tratamiento es diario y de por vida.




11 feb 2015

UN CUENTO

Hace mucho tiempo…

Salía de la guardia. La vi.
-¿Eres Sherezade?
-¡Hola!  ¿Qué tal? .Hacia tiempo que no me llamaban así. Me contestó mientras se reia.
-Te lo puse yo, hace cinco años, en una cena, por lo bien que contabas historias.
-Lo pasamos bien en aquella cena. Eras un encanto.
-Todavía lo soy. ¿Qué es de tu vida?
-Me case…me divorcie
- Vaya, lo siento.
-No lo sientas. Un gilipollas.
-Ha sucedido hace poco.
-Seis meses
-Te invito a desayunar y hablamos
-No puedo, tengo una niña y hay que relevar a la chica que la cuida.
-Haremos una cosa. Nos pasamos por Boulevard 45. Compro chocolate, lo hacen estupendo y croissant y los comemos con tu hija, en tu casa. ¿De acuerdo?
-Me parece bien.
Nos fuimos charlando. Había mucho que contar. Llegamos a su casa. Me fui a la cocina, trasteaba para poner el desayuno. Apareció al rato con una bata color violeta, entallada. Morena, media melena, ojos  castaños oscuros, grandes, la mirada pícara la sonrisa seductora. Caderas amplias. Pechos firmes. Estaba espectacular.
¡Dios, que mujer!
Me cogio de la mano y me dijo: ven a conocer a mi hija... no hagas ruido.
Fuimos a la habitación de su hija.. El pelo de Sherezade olía a jazmín. Se inclinó a tapar a la pequeña, dormía.
Me fijé en lo rotundo de su cuerpo. Volvimos a la cocina. La miré. Nos miramos.
En un momento le abrazo, le beso con pasión, se deja, se aprieta a mi cuerpo. Allí mismo en la mesa de la cocina, le acuesto. Yo encima. Acaricie sus muslos, le quité las bragas, bese su intimidad más profunda, la satisfacción surgió en su garganta. La reunión y el deseo eran tan fuertes que me ofreció su pelvis y la penetré sin vergüenza. Viril, rudo, casi violento. La respiración jadeante, los ruidos contenidos, por no despertar a la niña, aumentaban la excitación. Los muslos se estremecían y se arqueaban los cuerpos. Las humedades se mezclaron. Un jadeo final, un estremecimiento de cuerpos abrazados al deseo de que aquello fuese eterno.
No lo era.
Hubo risas, miradas de cómplice travesura.
Nos sentamos en el salón. Bebimos el chocolate, comimos los croissant.. Nos hicimos confidencias. No hubo más…tampoco menos.
La niña se levantó. En los brazos de su madre me miraba, curiosa.
-Le dice su madre: es un amigo que nos ha traído croissant.
-No me gustan los croissant, dice la niña, me gustan los cuentos, añade.
La madre se ríe. Te contaré un cuento, le digo, se titula...“Caperucita y el Lobo”


10 ene 2015

MI POETA

Hoy he visto a mi poeta. Estaba abatido, triste,  desalentado. Apenas hablamos. Se está muriendo la ilusión, me dice. Media sonrisa desleida en su rostro. Haremos renacer la ilusión, susurra, como despedida.
Le conocí no hace mucho. Tomaba café, pasó a mi lado y se le cayeron unas hojas, me agaché a recogerlas y leí en ellas una frase que estaba en negro y extra grande, como un rótulo. “No mires al sol, te cegará”. Una frase que era de él, aunque pareciese de almanaque, pero que en las redes sociales las firma un poeta (de los conocidos) o un monje budista y se hacen virales
Entre "gracias", "no hay de que" y otras, se quedó conmigo. Nos presentamos, hablamos, habló él. Soy poeta me dijo. Le miré con sorpresa añadió: no vivo de ello, sólo escribo. Me enseño escritos. No entiendo nada de poesía, pero me pareció malo, muy malo.
Sin Embargo me entusiasmaba como hablaba de sentimientos, del amor. Era la pasión y la ternura. Hablaba de la belleza con alegría. Era un entusiasta de la vida.   Nos encontramos alguna vez. Las pocas veces que he hablado con él siempre me he divertido, algo he aprendido.
Hablo en pasado  hoy he visto al nombre, no he visto al poeta. No existía. Espero que se recupere. Me gusta el personaje.
Los poetas, los anónimos, viven de sus sueños.  Los sueños de los poetas anónimos siempre están amenazados.
Los quieren encarcelar- a los sueños de los poetas- porque son raros, no están en las conversaciones de la burguesía dominante ni de ninguna otra clase. Hay que reprimir los sentimientos y domesticar las ilusiones y  estas sean aceptadas.  No se puede hablar de sentimientos impunemente. Los sentimientos son íntimos y personales, no se airean. Los entimientos son aceptables en una conferencia.  No  es correcto fatigar a un compañero con tu tristeza. Le puedas hablar de tu esposa que “no te entiende”. El cotilleo es aceptable. Podemos hablar de lo que sienten los demás sobre todo si no estan presentes, expresar los de cada cual es muy, muy dificil.
A los poetas hay que estimularlos. Es difícil, se necesita valentía, sensibilidad. Un poeta es algo duro de conllevar, son frágiles, hay que cuidarlos. Exige empatía, alimentar sus sueños, darles ilusión, se agotan con facilidad. La gente tienen su propio mundo de dicha y un poeta puede erosionar ese mundo. Los poetas son exigentes y posesivos.
 Los poetas son como las flores, necesitan de cuidados, pero a cambio nos dan belleza, la cotidiana, la de todos los días. Los poetas de los libros, son eso…de los libros. Escaparate. No sirven para percibir la belleza, hablando, en la terraza de un café o dando un paseo, para eso es mejor ser poeta, aunque no se sepa escribir.
Los revolucionarios tienen la voluntad de luchar por un mundo más libre y justo, una utopía (un “puede pasar").
Los poetas luchan por un mundo más bello y más generoso, una quimera (un “jamás”)

Se necesitan revolucionarios y poetas. 

5 ene 2015

LA NINFA Y LA LUCHA

Arrancaba la andada a las seis y media. Nada de viento una estupenda madrugada. Luna llena. Tres kilómetros más allá del paisaje de la foto empieza el sendero. Remonto el canal por la orilla derecha. Las luces del barrio “Rosales del Canal” iluminan el recorrido. Más tarde, sólo la luna. Una luna preciosa. Me acuerdo de lo que está sucediendo en Grecia con Sryza. Me vengo arriba. Sursum Corda.
En mis oídos comienza a sonar una canción de Adamo. Años sesenta, Final de mi adolescencia. Me gusta la letra.
“No has de sufrir 
si escuchas de mis quince años el cantar 
Y ausente estés de las cosas que 
mi adolescencia fue a soñar 
Capricho fue que sin querer 
ya preparaba este amor 
Por eso así yo te lo cuento 
y te lo canto a media voz”.
Me gusta la música. Y el recuerdo.
Bailaba con un linda muchacha rubia, con un mechón ondulado sobre el lado derecho de su frente, ojos verdes, los pómulos prominentes que hacían un ovalo de la cara perfecto, la barbilla pequeña, la sonrisa limpia y dulce, la mirada sensual y sensible Olía a jazmín y su cuello era largo con piel de porcelana y sus hombros redondos y harmoniosos invitaban… una ninfa.
Recuerdos nostálgicos, melancólicos, locuras de poetas. La intuición de los poetas tiene más filosofía que la realidad positivista del pragmático. Los poetas son valientes, además saben sufrir. como los revolucionarios.
La alegría y  la generosidad y  la tristeza y  la emoción y  la empatía y  la compasión. Estos sentimientos indican el camino de la reivindicación: la eliminación de la codicia, el individualismo, la avaricia, la explotación. Hay que acabar con ellos y con sus ideólogos y con los cómplices y con los sicarios.
Ya termino la noche de los sueños y comienza el alba. “A galopar hasta enterrarlos en el mar”
No hay más camino, la lucha. Veo claro los enemigos, estos no son adversarios, son enemigos, allí en donde Thomas Mann escribió la Montaña Mágica, en Davos, se reúnen todos los enemigos de la humanidad, avariciosas y codiciosas personas que controlan lo que comemos, lo que leemos y la información que nos dan, quieren apoderarse, del agua, de nuestra salud, de la educación y de la cultura. Para ellos, que tienen el poder, todo está en venta.
Ya no hay razonamiento posible. La íntima convicción, surge  de los buenos sentimientos. Hay que destrozar a los enemigos.
Hace dos mil quinientos años la civilización puede que comenzase en Grecia y tal vez de allí venga la civilización de nuevo. Alexis Tsipras, puede ser un comienzo, después hay caminos que vienen de otros sitios que se cruzan con ese. Vamos a juntarlos. Si hay que desmontar esta sociedad, se desarma, sin miedo.
Al final queremos un mundo en donde Baco y las ninfas puedan transitar por los sueños tranquilos, de ciudadanos libres y felices.


14 dic 2014

PERSONAS

Salgo de casa, giro al sur, a ciento cincuenta metros me encuentro con una gran avenida. Tiene una acera muy amplia, por su izquierda discurre  un carril bici y una zona ajardinada. Allí se inicia el paseo, voy tranquilo con mi perro que va siempre suelto por la zona ajardinada.
Me cruzo con personas, algunas de ellas habituales.
La gacela, le llamo, una joven con ropa deportiva negra y un gorro de lana haciendo juego. Corre y corre muy bien. Me extraña esa actividad en ese lugar en vez de una pista de atletismo. Sus pies no caen sobre el talón sino sobre la punta de sus pies, una técnica de buena corredora, de élite, da la impresión. Es felina en su porte, una delicia verla.
Saludo, él contesta siempre. Un octogenario bien vestido, con abrigo negro y bastón que camina despacio, con paso seguro. ¿Qué hace ese hombre con una gorra de beisbol? ¡Por Dios!
Nos paramos  al vernos. Es un hombre  elegante, tal vez un poco mayor que yo, no mucho más. Tiene un pelo canoso muy bien peinado y lleva a una perrita Golden  muy juguetona y preciosa que siempre se acerca a que la acaricie, tiene doce años y el descastado de mi perro ni se le acerca. El dueño y yo intercambiamos algunas palabras rutinarias… perros, tiempo, gente. Ahora me fastidia no haberle preguntado el nombre.
Tres hombres muy habladores que gesticulan al hablar, van en ropa deportiva y uno de ellos tiene un gran mostacho siglo XIX. ¡Buenos tardes! me responden los tres al unísono y siguen con su entretenida tertulia,
Un hombre alto con bufanda tapándole la boca que no saluda. La mujer mayor y obesa que se castiga andando deprisa, se le ve fatigada. Supongo que alguien le habrá dicho lo fundamental de la dieta.
Están las “adolescentes”, no se cruzan conmigo si no que marchan en mi dirección son un grupo de tres, siempre muy risueñas. No me hubiese dado cuenta de esas mujeres si no fuera por su comportamiento. Están entre los cincuenta y sesenta. Un día literalmente me atropellaron. - ¡Perdón!… ¡perdón!  Siguieron su camino riéndose. En otra ocasión se pusieron a jugar con mi perro y a correr con él, tuve que llamarle. Menos mal que respondió, hubiese hecho un poco el ridículo si no me obedece. Ellas seguían alborotadas y contentas. Una vez pasaron y me saludaron, dicharacheras, con un “buenas tardes”  y diciendo: ¡Llevas un sombrero muy bonito! Al tiempo que se reían y seguían su camino. Estuve a punto de decirlas: ¡señoras, menos prozac! Me pareció  ofensivo y me calle la boca, obviamente se referían a mi txapela. Creo que alguna me conoce de algo y me provocan. Con frecuencia algún comentario en forma de saludo y continuamente alegres.
En mi barrio hay personas con las que me cruzo habitualmente y las conozco. Luis el barrendero, natural de Dos Hemanas, Sevilla. Hace poco tuvo a su suegra mala y estaba preocupado, un ictus, se recupera. Mercedes, la de la tintorería, algo más que cinco décadas en su cuerpo macizo, dos divorcios y una risa sonora, amable. Jesús, me dice, dame ese abrigo que te lo plancho de un momento, lo cuelgas mal. Dicho y hecho, un poco de conversación mientras plancha y el abrigo vuelve a su ser. Marta la panadera, joven, cantadora de jotas, algo nerviosa y muy eficaz sirviendo, conoce bien a su clientela, cuando alguna vez no se siente bien, se apena uno, se la ve muy apagada. Tiene una gran familia de la que habla continuamente. Das la vuelta a la esquina y tengo a Teresa la vendedora de pollos y bastantes delicatesen que exhibe en  sus estanterías. Rubia, delgada, atractiva y buena conversadora. Con un marido riojano de buen comer y beber. Con ella dos empleadas, Ruth una joven alta y simpática y Alejandra una colombiana tímida, que me sonríe cuando le llamo por su nombre. En el siguiente portal esta la fruta y verdura, me atiende un matrimonio, José Antonio y Rosario, excelentes profesionales que conocen el oficio, charlamos de vez en cuando de calidades y procedencias. Rosario se fija mucho en cómo voy vestido y alguna vez me dice si no le gusta o en verano cuando llevo las guayaberas que dice me hacen más “fino”. Buena gente. Javier el del cupón de la ONCE, habla por los codos, la vez en que tienes tiempo te puedes enterar de todo lo que ha ocurrido en el entorno. Otra Marta, también joven, la lotera, con un hijo de ocho años, los lunes es su peor día. Dice que me adora porque un lunes la vi tan nerviosa que la lleve unas trufas de chocolate que me las acepto con una gran sonrisa. Tenemos un acuerdo, o me da un buen premio de la primitiva o me da la salud suficiente para ir todas las semana a visitarla al establecimiento y rellenar yo los boletos y charlar un rato con ella hasta al menos los ochenta y cinco años.
Acudo siempre al mismo bar, los camareros, Iris, Miguel, Carlos, Rafa el encargado Gonzalo. Me conocen. Saben lo que tomo, lo traen sin decir nada, un cortado en taza, un vaso de agua y un trozo de pan para la “bestia”. Es un bar-restaurante de los mejores de la zona con una estupenda relación precio calidad. A veces distraemos una cena  a base de ensalada Cesar y una copa de buen verdejo, mi compañera se decanta por los sándwich.
Cuando me marche del barrio habrá otros barrios iguales donde me encontraré a las mismas personas. Hay millares de barrios como este en mi país… ¡Los están destrozando! Gente de mala ralea, liberales que crean riqueza para ellos, codiciosos de las finanzas, especuladores de los mercados y políticos que les bailan el agua y se prestan, ideólogos del darwinismo social. Están dejándonos sin estos barrios.  “Gente que va apestando la tierra”  dice Machado.
En mi barrio hay muchos colegios, debajo de mi casa, uno, sólo de infantil. Veo a los pequeños todos los días. Me duele el alma solo pensar que uno de ellos pueda pasar hambre. Veo a sus maestros en el patio y pienso que tenemos derecho, como sociedad, a que esos maestros tengan una vida asegurada y digna, que sea cómoda, para que que dediquen todos sus esfuerzos a educar e instruir a nuestros hijos y nietos.
Veo pasear a Enriqueta con su sonrisa de optimista, esa sonrisa que ha ganado al dolor. Hablo con ella. En el momento en que el dolor apague su sonrisa necesitará un médico que la trate y un enfermera que la cuide y una auxiliar que la atienda y un celador que la traslade y me gustaría que esas personas tuviesen la tranquilidad de sus trabajos para atender bien a Enriqueta y no estuviese preocupada por si puede o no pagar sus medicinas.
Deberemos organizarnos en cada barrio para que la gente de la que hablaba Miguel Hernández  se lleve lo que se merece.
“… Yugos os quieren poner / gentes de la hierba mala, / yugos que habéis de dejar / rotos sobre sus espaldas”
Y mientras esto ocurre no tendré inconveniente en decirles a las "adolescentes" la próxima vez que me las encuentre: - ¡Señoras! ¿Les apetece tomar una cerveza conmigo? A lo mejor me dicen que sí. A lo mejor es el principio de una gran amistad. A lo mejor me contagian de su alegría. A lo mejor…