![]() |
Siento, deseo,
añoro, sufro…
Un beso.
Que tus labios me negaron.
Un tormento, el recuerdo
Sufrimiento, el deseo
Me duele porque te quiero.
Cualquiera forma de amor…
duele
|
Archivo del blog
26 ago 2015
LAS PRINCESAS NO BESAN A LOS SAPOS
24 jul 2015
ORIENTE MEDIO Y LA BASE DE NUESTRA CIVILIZACIÓN
Confieso mi analfabetismo en cuestiones geoestratégicas.
Pero ante las noticias sobre atentados perpetrados por el llamado Estado
Islámico (EI), habrá que ir buscando certezas para poder analizar lo que
puede suceder. Por ejemplo la mayoría de los atentados en Europa son realizados
por europeos de religión musulmana de la facción Salafista. Cuando digo
europeos me refiero a personas nacidas y educadas y administrativamente
nacionalizadas en Europa.
Los Salafistas que se dedican al terror han matado a más
musulmanes que a personas de cualquier otra religión. Lo que si es cierto que
cuando matan cristianos o a los considerados étnicamente europeos o a los
sirios partidarios de Assad lo publicitan muy bien. Su oficio es el terror,
tienen que publicitar.
Es altamente desagradable ver a niños que empuñan un arma y
matan. No es un invento de EI, hace tiempo en África los niños soldados son una
triste evidencia. (África y el coltan y los diamantes son otra cosa, allí no hay terror solo es una guerra asquerosa, desde hace décadas con más muertes que el terrorismo. Es una guerra de mierda que no llega a Europa)
Un dato, los palestinos de Gaza no son Salafistas. A los
palestinos de Gaza no les apoyan los jeques árabes, que si apoyan, al menos eso
se comenta en algunos periódicos y televisiones, a los salafistas. Vamos que ellos también son salafistas que es una corriente de los sunis.
Los americanos ayudaron a poner al Sha Reza Phalevi
en el poder en Irán con un golpe de estado, en 1953 (el año en el que le
perdonamos más de la mitad de la deuda a Alemania) después cuando vino Jomeini
a Irán (que estaba tranquilamente en Paris conspirando) los americanos rompieron
relaciones. No se llevaron bien con Jomeini.
Los americanos para luchar contra los rusos en Afganistán
armaron y ayudaron a los talibanes (Me dice una amiga que ha estudiado árabe y
que se ha pasado muchos años por el Cairo que es "talib" en singular y "taliban" el
plural y que "talibanes" está mal, pero no voy a ser yo quien empiece a escribir
bien) Los talibanes eran enemigos de los rusos, pero no amigos de los
americanos, pero tenían interese en común.
Los americanos ayudaron a Saddam Hussein en la guerra contra
los iraníes. Después, los americanos, invadieron Iraq cuando este invadió Kuwait, y como Bush
padre no lo terminó, llegó
Bush hijo y lo quiso rematar. Lo remató, a Saddam, pero dejo Iraq hecho unos zorros.
Los americanos arman a los disidentes de Assad en Siria. Assad
resiste y los disidentes se trasforman en EI que están en contra de los americanos y de
todo bicho viviente que no piense como ellos.
Estos de EI me recuerdan a los fatimíes, rama islámica de los sunis que eran enemigos de los Omeyas que destrozaron a Abderraman III y Medina Zahara de Cordoba. O sea que el gran Al.Andalus no les pertenece. Lo jodieron por el año 1000, no han cambiado.
Volvamos a nuestra época.
Tanto Assad en Siria, como Saddam en Iraq eran los
mandatarios más laicos de la región y mucho más demócratas que el Rey Salman de
Arabia Saudita o que su antecesor Abdulá (por hablar de contemporáneos y comparar dictaduras)
Los iraníes que vuelven a ser amigos de los
americanos, combaten contra Estado Islámico (EI)
Se sospecha que de Arabia sale ayuda camuflada para EI.
Arabia Saudí es un socio preferente de los americanos en Oriente medio.
Los talibanes, los de EI, los iranís, los iraquíes y casi
todos los países árabes están en contra de Israel.
Los talibanes y los de EI que son terroristas ponen bombas
por todo el mundo y atacan en todo el planeta, menos en Israel que es su mayor
enemigo.
Los únicos que atacan a Israel son los palestinos, que lo
hacen con petardos de feria y por lo que los sionistas les acribillan desde
hace más diez años con toda clase de armamento sofisticado además de tenerles
encerrados en un campo de concentración que se llama Gaza.
Los jeques árabes no ayudan a los palestinos.
Se sabe que Huseim y Assad eran de lo más laico que había por
esa zona y que de un bando están los chiitas (Irán y Siria) y por el otro los sunníes
(Arabia e EI)
Está lo de Egipto que es un follón, pero que hay una cosa
clara de Nasser para acá todos lo que han mandado son militares y siempre
apoyados por los americanos.
Lo de Túnez es una pena. Lo están estropeando los mismos que estropearon Cordoba hace mil años, que no han cambiado.
Lo de Libia ha sido, vamos a cambiar a un "joputa" que no es de los nuestros por un "joputa" de los nuestros, pero estuvo mal planificado y ahora no
sabemos quién manda. Algo así como que manda todo el mundo nadie obedece, pero
sigue saliendo petróleo.
Lo de Argelia aún se resiente de la democracia occidental,
que viene a decir: que si en una elección no sale lo que yo quiero eso no es ni
democracia ni nada. (Nos acordamos aún de 1991)
Como en las televisiones y tertulias y noticias de treinta
segundos no se puede matizar tanto, lo que queda claro es que los de EI son unos
terroristas hijos de puta que no se sabe cómo tienen armas, venden petróleo, lo
trasportan y tienen finanzas. Los organismos oficiales nunca nos dicen con
qué bancos operan, quien recibe ese petróleo y a través de que compañías, como
lo pueden trasportar, de donde vienen las armas.
En este mundo se puede hacer cualquier cosa, menos
intervenir a los bancos que manejan las finanzas de terroristas, narcotraficantes,
traficantes de armas y traficantes de personas.
Es la base de nuestra civilización. El dinero y los bancos que lo captan, almacenan y distribuyen.
24 jun 2015
LAS MUJERES DE MI VIDA
LAS MUJERES DE MI VIDA
Veinticuatro de junio de dos mil quince.
Cumplo sesenta y seis años, en el mes seis.
Demasiados seises.
Dice la biblia en el “Apocalipsis” que el número de la "bestia" es el “666"
¡Qué le vamos hacer!
Si hay salvación en este mundo, vendrá de la mano de las mujeres.
Si tengo salvación será por las mujeres que han influido en mi.
Es un buen momento para dar las gracias a las mujeres de mi vida.
Son las mujeres que más han contribuido a sacar lo mejor de mi persona.
Miriam y Eva. Mis dos hijas. Entre ellas hay veinte años de diferencia. Miriam la de más edad. Dos extraordinarias mujeres que se ha puesto delante de mí, señalando mis defectos; no con palabras; sí, con su presencia, carácter e inteligencia. Ambas rebosantes de criterios definidos, se enfrentan a mí con cariño y argumentos. Las únicas mujeres (las únicas personas) que me han desarmado, me han dejado indefenso y pensativo. Desde la distancia que ellas han puesto, las miro. Me siento orgulloso. Las admiro, por su libertad... por su independencia.
Fui un niño mimado, pero no consentido, fui feliz en mi infancia. Mi abuela Antonia tuvo la culpa. Fue tal su cariño que me sentía culpable ante cualquier travesura que a ella no le gustase. Era la dueña de la honradez y el coraje. Me enseñó a querer
Toñina se llama mi madre. Ahora ochenta y nueve años. Mi madre fue muy guapa y elegante, menuda, trabajadora y activa. Pasé mi pubertad y mi juventud sin ella. Me acompañaban las fotos y las cartas y su presencia cada tres o cuatro años. Yo en España ella en Venezuela donde murió trágicamente mi padre. Vestida de negro, llorando, cuando se quedó viuda, hace sesenta años, me daba el reloj y los anillos de mi padre. Siempre tuve celos del mundo, de todos los que la rodeaban. La tenían a ella... yo la quería sólo para mi. Cuando superas todo eso, ya en la juventud tardía te das cuenta de algunas verdades. El gran amor que me tenía mi madre, que se separó de sus hijos para que tuviesen una vida mejor; se quedó sola. Los celos son un martirio que no tienen razón de ser, la libertad del ser amado es el fundamento del amor. La mujer está muy por encima del hombre. Contribuyeron a ordenar mis sentimientos mis dos hermanas, Rosa Maria y Mercedes, menores que yo. Cómplices y amigas, entre ellas; aguantaron y quisieron a un hermano mayor al que enseñaron. Lo mejor de mi es mi lado femenino.
He tenido suerte con las mujeres. Compañeras de trabajo que han sido amigas, conocidas de la familia que también han sido amigas. Hemos compartido situaciones complicadas y fiestas y diversión y trabajo y conversaciones y confidencias. Manuela, Asun, Carmen, Maria José, Balbina, Charo, Rosario, Matilde, Sandra, Pilar, Elena y Maria Luisa ( Maria Luisa es parte del signo de los tiempos, amiga virtual, sólo de internet, me ha señalado caminos de expresión de sentimientos y me ha ayudado mucho) Las demás han dejado en mí un gran recuerdo, aún hoy siguen siendo amigas, pese al tiempo. Me dieron consuelo y ánimo. Me regalaron cariño y comprensión. Escucharon mis palabras y me dieron consejos. Mujeres con sensibilidad y empatía que merecen que les dé las gracias. Todas ellas con su presencia y carácter infundieron en mi, fe en la humanidad y coraje.
Dejo para el final de estas palabras lo más importante de mi vida. No concibo la existencia sin Marina y Lola.
Marina fue mi primera esposa. Con Marina descubrí el amor. Me sentí hombre y seguro. Empecé a vivir. Cada uno de nuestros besos juveniles era un trozo de paraíso. Tuvimos una vida y un amor intensos. Cada uno de nuestros días era exploración, sorpresa, entusiasmo y pasión. Nada se escapaba a nuestra curiosidad existencial. Todo se hacía con vehemencia e incluso con exceso. La síntesis de mi relación con Marina es el poema de Lope de Vega que termina diciendo: “...esto es amor, quien lo probó lo sabe”
Lola fue una amiga y después confidente y más tarde amante. Con Lola fue el placer y el frenesí, casi la lujuria que dio paso al enamoramiento y al amor y al cariño y al compromiso con la vida y al sosiego. Lola sostiene la misma mirada pícara y la misma sonrisa seductora desde que nos conocimos. La amabilidad, el saber estar y la estabilidad son las virtudes más visibles de nuestra relación. Lola me enseña ternura. Lola tiene paciencia cuando se me ocurre fantasear con... beberme las sombras de la noche, buscar horizontes o perderme en senderos de bosques luminosos.
22 may 2015
HISTORIA DE UNA MUJER
No hay tradición cultural que no
justifique el monopolio masculino de las armas y de la palabra, ni hay tradición
popular que no perpetúe el desprestigio de la mujer o que no la denuncie como
peligro.
(Eduardo Galeano, “Mujeres)
Es la historia de una mujer. Da igual su nombre. No quiero que su
historia se convierta en un caso particular cuando es una historia habitual.
Historia de personas invisibles.
La historia es de cuando en este país no había crisis, sólo había
explotación. El sistema es la crisis. Es el sistema que nos hemos dotado
y del que al parecer buen número de personas no quieren salir. Las ganancias
son privadas y las pérdidas son públicas.
Hace tiempo daba cursos a personas que estaban calificadas como
“personas con dificultades para la inserción laboral”.
Es una mujer de cincuenta años, ajada y aspecto triste y desolado.
Pelo castaño, sin brillo, recogido en una coleta sin gracia, apenas
peinado. Pese a todo resultaba atractiva. Estatura media y bien
proporcionada, delgada. Aunque el vestido era dos tallas más grande de lo
que necesitaba se notaban formas muy femeninas, redondas y rotundas. Ojos más
grises que azules y una voz grave.
Ella apenas hablaba en el curso, lo justo para no ser maleducada,
frases cortas con palabras aprendidas que no corresponden al léxico habitual
(típico de los autodidactas). Casi siempre con los brazos cruzados, se sentaba
en la primera silla que estuviera cerca de la salida. Tenía tal cara de
cansancio que apenas la trataba por no presionarla, no había pena en su rostro,
era hastío. A la salida del primer día del curso quise hablar con ella, pero se
zafó de mí, apenas me miró a la cara y se fue deprisa.
Al salir de clase, al tercer día, la encontré sentada en una
plazoleta; debajo de la estatua de Agustina de Aragón (pura ironía). Se puede
luchar mejor contra los enemigos que contra la vida. Le pregunté. Se echó a
llorar, quise consolarla agarrándola por los hombros, pero noté un
estremecimiento de rechazo, más instintivo que voluntario. Lo dejé.
Háblame: te escucho, no tengo prisa, estoy sólo para ti, en este
momento. Me miró y empezó hablar. Incoherente. Casi dos horas
estuvo hablando. Me conmovió.
Reponedora de unos grandes almacenes de alimentación. Hija única
de padres mayores. A los veinte años se casó con un muchacho que acababa de
entrar de electricista en el ayuntamiento. El amor, la boda y los hijos.
Ella dejó de estar empleada, pero no de trabajar. Trabajó de ama de casa,
que es trabajar de muchas cosas. Era feliz, muy feliz con su marido. Tuvo un
hijo. De él y de su marido se ocupaba con agrado, cada uno de los trescientos
sesenta y cinco días que tiene el año.
Pasó la infancia y adolescencia del hijo y todos sus problemas.
Pasó las promociones, los problemas y los ascensos de su marido. Disolvió su
juventud en su marido y en su hijo. Pasaron los años y era una mujer
madura. Ella tenía más tiempo y también más preocupaciones. Su marido
había progresado, era más importante en el ayuntamiento, más jefe; más
reuniones, más salidas, más trabajo; menos tiempo para ella.
Fue a talleres de muy distinta índole que ofrecía en el barrio.
Una amiga abrió una tienda de ropa infantil y la ofreció un trabajo de
dependienta, turno partido, le hizo ilusión. Cuando lo planteó en la familia
todo fueron pegas: “¿No eres feliz ahora?”, “Para qué vas a ponerte a
trabajar”, “No nos hace falta el dinero”, “Quién se va a ocupar de la casa”… Se
dejó convencer y siguió, no tan feliz, de ama de casa. Pasaba mucho tiempo sola.
A su alrededor no había afecto, ni sensibilidad, ni gratitud, ni
reconocimiento. Acababa de cumplir cuarenta y cinco años, sus padres habían
muerto hace tiempo, las amigas estaban en la misma o parecida situación y
apenas se veían, cuando se reunían parecía que iban a comerse el mundo y
soltarse la melena y lo único que quedaba era aún más vacío en el corazón
y jaqueca y ardor de estómago. Las palabras “divertirse” y “placer” eran sólo
palabras que no tenían ninguna expresión práctica en sus vidas. Su hijo se
había marchado a trabajar fuera del país. Su marido apenas le hacía caso
y al parecer siempre estaba trabajando. Alguna noche de insomnio solitario
descubrió lágrimas de tristeza en su mejilla. Tenía una palabra nueva en su
vocabulario: “desamor”. En el barrio, en una reunión de mujeres, le hablaron de
poesía. La leyó. Entendió que sus sentimientos estaban descuidados, olvidados.
Ella tenía sentimientos, quería ser feliz, quería vivir… disfrutar del
amor
Cuarenta y cinco años. Tres meses después de su cumpleaños quiso
hablar con su marido. Ella no era feliz. La conversación devino en una tristeza
infinita, en un dolor debajo del corazón insoportable, las lágrimas salían a
borbotones de los ojos, su cerebro no podía pensar.
Su marido se marchaba de casa, hacía tiempo que se había enamorado
de otra.
Casi un año tardó en hacerse cargo de su situación. Un año de
dolor, culpa, abatimiento, desaliento. Un año de tortura anímica y
desorientación. En su corazón sólo habitaban la amargura y la tristeza.
No tenía derecho más que a una triste compensación que apenas
duraba seis meses, después a trabajar. ¿De qué? No tenía ningún tipo de
cualificación. Nunca había cotizado. La ley no la protegía. Ella era libre para
que hubiese trabajado mientras estaba casada, ni siquiera había sido demandante
de empleo - le había dicho una administrativa de la oficina del paro donde fue
a registrarse como demandante de empleo-. Le miró con rabia y se repetía a sí
misma: “Había sido libre para trabajar en lo que ella quería”. Le habían
engañado de muchas maneras. Volvió a llorar. No era nadie, no tenía recursos, a
nadie le importaba.
Por teléfono, su hijo: “Mamá si necesitas algo lo pides, pero aún
eres joven, no te preocupes que todo se arreglará, ánimo”
Trabajó de asistenta en una casa que apenas le daba para vivir y
no tenía cotización, le quedaban veinte años para jubilarse y necesitaba al
menos quince de cotización para poder tener una jubilación para mal vivir. Veinticinco
años de “ama de casa” sin vacaciones ni festivos no cotizan a la seguridad
social. A su hijo y a su marido nunca les faltó jabón en la bañera, ni camisas
limpias, ni un plato de comida caliente, ni una palabra de consuelo, ni una
amante cariñosa, ni una enfermera eficaz. A su hijo y a su marido nunca les
faltó una mujer que les quisiera a los dos. Una mujer por la que nadie cotizó.
Entró a trabajar en un restaurante hace nueve meses, hastiada,
triste y sin ninguna ilusión por la vida. Era una pura rutina de
insatisfacción. El repulsivo y grasiento marido de la dueña del restaurante
donde, lo mismo hacía comidas, que barría o fregaba la vajilla, se dedicaba a
tocarle el culo o a rozarla asquerosamente; le daba asco, se aguantaba, no
movía ni un músculo. Hace un mes ese cretino quiso propasarse un poco más e
intentó subirle el vestido, ella le dio un bofetón y una patada, el puerco le
devolvió el sopapo, se armó un pequeño escándalo cuyo resultado fue que la
dueña despidió a la mujer.
Hoy está haciendo un curso de “difícil reinserción laboral” (una
mierda burocrática), llorando, contándole su vida, las sensaciones de una
vida, a un desconocido.
Le di nombres y sitios donde podría encontrar trabajo. Le dije que
no se preocupase del curso, se lo iba a dar como asistida.
Se secó los ojos, apenas musitó un “gracias” mientras cogía las
notas que le había dado. En su cara no se notó ni una mínima señal de ilusión.
Cinco meses después a las seis de la mañana la encontré en
urgencias, destrozado el esqueleto, el conductor del camión que la atropelló
decía que se le había echado encima. Aún tardó en morir, aún sufrió
dolores cuando la ponían en la camilla, sufrió dolores cuando la
trasladaron en ambulancia, sufrió dolores cuando la volvieron a poner en
otra camilla en urgencias. Cuando me acerqué a ella ya estaba muerta y muerta
la reconocí. Era la mujer que me había contado su vida debajo de la estatua de
Agustina de Aragón.
No sentí tristeza, sentí una enorme ira.
Tal vez me hubiese gustado acabar su historia diciendo que a la
salida del trabajo me encontré con una bella mariposa que posiblemente sea la
reencarnación de esa mujer. No.
No había mariposa. Sólo ira y frío y lluvia y un tiempo
repelente, de un repugnante día, de una sociedad infecta que abandona a sus
ciudadanos. A los mejores, a los más buenos, a los más débiles… y a sus
mujeres. Mierda de país, mierda de mundo, mierda de sociedad.
28 abr 2015
HIPOTÁLAMO
El insomnio se ha apoderado de mí.
Las células piramidales, que controlan la voluntad, están cansadas.
Domina el hipotálamo y los instintos
hacen firme su presencia. La cultura, las costumbres y todo aquello que les
coarta está en descanso.
En ese momento de vigilia estás lúcido, vivo e intenso en el
deseo.
Repite el cerebro diez veces las ideas para que las manos puedan
escribirlas. Va muy deprisa. El dopaje está en el deseo.
Yo te amo a ti y tú a mí no. Yo soy tuyo, tú no eres mía.
Malditos mis controles anímicos y de comportamiento
¿Dónde están los poetas que me dicten las palabras para
enarbolar tu corazón?
¿Cuál es el trance más oportuno para que tu cuerpo tiemble con
mi abrazo?
¿Qué armas necesito para rendir tu alma?
Quiero ser tuyo y que tú seas mía.
Quiero tus secretos, tus fantasías, tu historia escondida, la
confesión de tus vísceras, tus lágrimas, tus sonrisas, tus silencios...tu
inconsciente en mi conciencia.
Amor, se llama… Amor de locura.
Soy un cobarde, si fuera valiente mis actos estarían presentes en tu
existencia. Hubieses encontrado en mí mucho más que el amor que ansias.
Miserable irresoluto.
Si de verdad hubiera locura de amor… te cubriría de besos, los
pezones de tus hermosos pechos quedarían enhiestos con mis caricias, tus
muslos estarían inquietos e hirviendo de pasión. Tus caderas se moverían
al ritmo de la lujuria. Besaría los labios de tu entrepierna hasta que
gritases de placer. La penetración de mi virilidad en tu cuerpo solo sería un
juego más.
No bastaría un orgasmo. Ni siquiera la felicidad en su
esplendor.
Me haría falta… el éxtasis. En ese segundo sublime de éxtasis...
mi corazón se pararía, para que el segundo fuese eterno.
Para amar a una hechicera hay que morir.
13 abr 2015
MIRANDO AL SUELO
Pasaban
autobuses
rojos
Mientras la
mitad de la ciudad
dormía.
La otra
mitad andaba deprisa
camino de
sus trabajos
clavando su
mirada triste
en
el
suelo. (“Madrugada” de Nacho Tajahuerce)
Doce
millones de españoles están así o peor.
-Estadísticas
me pueden decir
Les hablo
de Andrés y su drama, trabaja y es pobre, para dar de comer a sus hijos en
vacaciones se tiene que ir a un comedor social.
-Algún caso
hay, no se puede generalizar. Argumentan.
No hay peor sordo que el que no quiere oir.
La verdad duele por que nos afecta. Como decía el filosofo Francés, Emmanuel Mounier, “Toma de mala conciencia”
El problema
no solo es nuestro, nosotros somos parte de la causa.
Formamos
parte del sistema y mientras no luchemos contra él somos parte de él.
El sistema
es aquel que dice que la propiedad privada es sagrada. Las leyes laicas y las católicas (mayoría de católicos
en este país) no dicen eso (articulo 128 de la C.E. y el Séptimo mandamiento)
Lo dicen
muchos, en este humilde blog lo he escrito y cientos lo han repetido.
La solución al problema de la desigualdad y la pobreza es de redistribución de la riqueza.
Por favor no seamos demagógicos no nos confundamos, no es reparto de la riqueza, no son subvenciones.
Por favor no seamos demagógicos no nos confundamos, no es reparto de la riqueza, no son subvenciones.
Tal vez
haya que repetirlo despacio: r e d i s t r i b u c i ó n
La redistribución se hace a base de tres instrumentos básicos.
-Uno. Los
sueldos, unos sueldos dignos con los que se pueda vivir decentemente. Las
empresas dejarán de ganar menos dinero, bueno, pero seguirán ganando. En una empresa de servicios, como es la administración, los trabajadores (funcionarios), es imprescindible que tengan unos sueldos adecuados para que la productividad sea elevada, además de una buena organización laboral. Es impensable tener un Estado de Bienestar aceptable sin unos buenos funcionarios. Por Dios no confundir funcionarios con asesores. La burocracia no la crean los funcionarios, la crea el sistema administrativo opaco.
-Dos Las
cotizaciones a la seguridad social por parte de los trabajadores y de las
empresas. La protección a los trabajadores jubilados y a los parados es fundamental. Son sueldos en diferido. Las empresas ganarán, todavía tienen
muchos beneficios...
-Tres un
estado que se ocupe, a través de unos impuestos progresivos (aumentar el número de tramos, impuesto de sociedades efectivo, impuesto de patrimonio) y adecuados (rebaja de impuestos indirectos al mínimo), de sostener y
ampliar el Estado de Bienestar. Impuestos
justos que se gasten en una buena sanidad pública, tan buena que los que tienen dinero
prefieren ir a la sanidad publica que a la privada. Una excelente escuela publica, de tal forma que los ricos prefieran ir a las escuela
publica que a la privada porque es de mayor calidad. Servicios
sociales ágiles de tal manera, que los débiles y ancianos se sientan protegidos,
en sus casas o en instituciones. Tambien está la justicia, la vivienda, la cultura, la energia, e trasporte, la alimentación, el medio ambiente...todo debe estar regulado, no dejemos nada en manos de la "buena voluntad del humano", mejor si dejamos las cosas reguladas y aclaradas. La avaricia está siempre al acecho.
Por favor que lo gestionen los funcionarios, son buena gente, ha estudiado y aprobado unas oposiciones. Para gestionar el dinero publico son mejores ellos que los “expertos privados” Es bien sencillo
Tal vez con
cosas como estas y otras similares un trabajador podrá ir a trabajar sin bajar
la cabeza, podrá mirar al vecino con alegría y comentar con optimismo que la
vecina del quinto cada vez está más guapa.
Daría gusto
vivir en un país donde habiten...
"buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra".
"buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra".
"La autoridad política tiene el derecho y el deber de regular en función del bien común el ejercicio legítimo del derecho de propiedad" (cf GS 71, 4; SRS 42; CA 40; 48).
Artículo 128 de la Constitución Española:
"Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general.
Se reconoce la iniciativa pública en la actividad económica. Mediante ley se podrá reservar al sector público recursos o servicios esenciales, especialmente en caso de monopolio y asimismo acordar la intervención de empresas cuando así lo exigiere el interés general".
18 feb 2015
DOLOR
Estas en el hospital. El ser al que quieres y al que cuidas, hoy
duerme.
La una de la madrugada, andas por el pasillo, sesenta y seis
metros, arriba y abajo. Oyes música, piensas en la situación política, en los
problemas de la familia, meditas, haces poemas de amor fantástico o real, no
distingues, ¿para qué? Oyes lamentos y algún grito. Enfermeras y auxiliares
acuden al lecho del enfermo. Un alivio en forma de gotero milagroso y la
palabra adecuada.
Cuando estaba en ese lado, el dolor es un síntoma, la alarma, no
es la enfermedad, esta es la que hay que tratar principalmente.
En este lado, en el del enfermo, el dolor es la percepción
sensorial desagradable.
Nadie quiere el dolor.
Me tomo un café despacio, sigo andando. No hay sueño. Pienso en
el dolor, en otro sufrimiento del que a menudo se habla. Es muy subjetivo.
Realmente no es dolor, es la tristeza.
¡Me duele el alma! Es le
sentimiento de intensa pena, de tristeza en sus distintos grados. Desde la melancolía
hasta a la desesperación. Es una perdida.
Quiero identificar el dolor anímico con el dolor físico.
No se me ocurre nada peor para una persona que la perdida de un
hijo. No me lo imagino. Si tengo que ponerle un emparejamiento físico no seria
un dolor podría se algo así como una hemorragia cerebral extensa. El cuerpo tiene
convulsiones, la mente se obnubila, pierdes el habla y vas hacia el coma. La
muerte de un hijo es difícilmente resistible. Si vuelves a este mundo, el
cuerpo ya no es el de antes, ya no es tuyo y la mente queda trastornada. Puedes
recuperarte pero es difícil, costoso, exige mucho tiempo.
La muerte de un ser querido que no sea tu hijo: un infarto de
miocardio o al menos un ángor… depende del cariño. Un dolor agudo en el pecho,
angustioso, muy desagradable, te anula. Cuando es amor lo que se va, el dolor te
sugiere acompañar al ser que te deja. En el funeral de su amada el esposo
gritaba amargamente: ¡Quiero irme contigo!
Hay pérdidas que no son físicas, son anímicas.
Te deja un amante, esta enamorada -en femenino, no se por qué- Es
un cólico hepático, un dolor abdominal agudo, que te deja en quietud. No puedes
hablar, no quieres moverte. Es preciso
que se vaya el dolor. Necesitas hablarle,
gritarle, insultarle, preguntarle, rogarle.
Una amigo se va sin decirte nada, es un cólico nefrítico, no
estas tranquilo, te mueves constantemente.
Hay desapariciones lentas, pérdidas que apenas percibes, pero
van dejando su poso. Querías visitar aquella persona…no encontraste o no te
dejaron el momento. Te hubiese gustado abrazar…no te atreviste. Quisiste
hablar… pasó el tiempo.
Pasa el tiempo, inexorable. Tienes edad y tienes un poso
permanente de tristeza. No te impide vivir, pero existe. Es un dolor fijo, a veces, invalidante, que necesita
medicación continua, es la artrosis del espíritu.
Para todos los dolores hay un analgésico, también para la
artrosis del espíritu. ¡Enamórate!
Enamórate de todo. Enamorarte de tu pareja, enamórate de la poesía,
de los poetas, de la política, de los políticos, de la vecina, de las montañas
y de los senderos que van a ellas, de tu médico. Enamórate del librero que te
vende los libros, de la pescadera, del maestro de tus hijos o de la madre de
sus amigos. Enamórate de tu perro (es el
único que te aguanta) o de un amigo al otro lado del mundo… enamórate de la
libertad y utilízala para enamorarte.
El dolor desaparecerá, volverá la alegría. ¡Cuidado! No seas
optimista.
Es importante la dosis. El tratamiento es diario y de por vida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




