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26 ene 2016

REGALAR FELICIDAD


Se escapa el sueño… medito.
La conciencia se presenta devastadora. 
Expreso ideas y sentimientos desde el sufrimiento de muchos.
Sangre de las mujeres y hombres de África, derramada en la guerra del coltán…
Necesito el mineral en la pantalla de mi  Pc.
Mujeres y hombres de Shangai amontonados en apartamentos kafkianos.
No tienen más futuro que el suicidio.  
Fabrican las placas integradas de mi ordenador.
  
Con la sangre de africanos y la vida de los chinos puedo escribir.
Sobre la indignación, la avaricia de los canallas…
O la belleza de los labios de mí amada…
Escribo del maldito sueño que se fue para darme cuenta de que yo también soy un problema, si no soy la solución.
Miro por la ventana…fuera hace frio.
El cambio climático, el terrorismo, el control de las mentes, la educación inexistente, la seguridad insegura, los financieros, el gobierno mundial de Davos, empleo barato, mercadeo de trabajo, la codicia, la indiferencia…
Así ha sido siempre... habrá que luchar 

Vi un letrero en una perfumería que incitaba a "Regalar felicidad".

18 dic 2015

EL SENTIDO DE MI VOTO

Intentaré con estas palabras, deciros el sentido de mi voto el domingo veinte de Diciembre de dos mil quince.
Tal vez haya un par de personas que me hagan caso. Eso he salido ganando. Otra cosa es que nadie me haga caso, pero me conozcan mejor y quieran ser amigos, también he salido ganando.
“El comunismo ha fracaso desde el punto de vista histórico, pero todos aquellos males que quería resolver el comunismo están aun sin resolver” Es una frase de Marcelino Camacho.
Llegue al Marxismo a través del Concilio Vaticano II y de la Teología de la Liberación.
Gramsci, Lukcas, Adorno, Sartre y muchos otros filósofos y escritores te llevan a profundizar en la práctica del Marxismo.
En Europa ser comunista es profundizar seriamente sobre la social democracia o a partir de ella ganando posiciones al capitalismo.
No me importa decir que es una batalla que vamos perdiendo, pero mantener un reducto, y este  reducto de comunistas cada vez sea mayor, es una garantía de lucha en contra del liberalismo conservador que lleva a la humanidad hacia una desigualdad cada vez más profunda.
El agua, los mares, las costas, los montes y los bosques no pueden ser objeto de negocio.
La captación del agua, su almacenamiento tratamiento y distribución a la población debería ser de titularidad pública y de gestión publica. Lo mismo se puede decir de la gestión energética.
Algunos hablan de que lo privado es más rentable, eficiente y eficaz que lo público. Eso no es cierto. Un ejemplo claro en nuestro país es el Sistema Sanitario. Hasta hace cuatro años era el quinto mejor sistema del planeta y el mejor en cuanto a relación calidad precio y es de gestión y titularidad públicas. Tenemos un ejemplo práctico, hace dos días cuando en un solo día en España hubo treinta y ocho trasplantes. El único país en el mundo donde sucede esto desde una gestión publica con criterios de oportunidad clínica y sin importar quienes son los donantes y los receptores y con una organización perfecta.
Esto se puede hacer en España también con la educación y con la justicia y con el mundo del trabajo.
Izquierda Unida (Unidad Popular en estas elecciones) no estamos por el reparto de riqueza, sino por su redistribución que se hace  de tres maneras.
Primero. Salarios justos. En una empresa intervienes tres factores, la idees del empresario, la financiación y el trabajo. Las tres partes tienes que tener equidad en el reparto de los beneficios, no puede ser que la parte financiera se lleve la parte del león.
Segundo: Los impuestos que deben ser progresivos y directos. El IVA (impuesto indirecto) lo paga igual el pobre que el rico. El 4% del IVA del pan lo paga lo mismo el mendigo que se compra un pan que el dueño de un banco. Las grades sociedades en este país, por culpa de la exenciones fiscales, pagan en impuestos la mitad que un trabajador. Unos impuestos que se deben gastar prioritariamente en sanidad, educación, justicia, investigación, desarrollo y los dependientes.
Tercero. La cotizaciones de los trabajadores y empresarios, la seguridad social. Las pensiones, los parados,  desarrollo de la formación profesional y seguridad de los trabajadores.
Un estado fuerte, descentralizado, con igualdad de oportunidades, con pocas prohibiciones y mucha educación y cultura. Que cuide de que la igualdad de oportunidades llegue a todos. Que a cada cual le den según su trabajo, merito y capacidad. Un estado laico que no es lo mismo que anticlerical, sino que la religión no condicione las leyes, pero se permita la expresión respetuosa de toda religión.
Un estado que proteja a los débiles y que se encamine decididamente hacia una igualdad de genero, a la protección del medio ambiente y en definitiva al progreso de la humanidad y no al progreso técnico(a veces no coinciden).


Repito tal vez de forma desordenada, pero son las razones para votar Unidad Popular el domingo.

16 nov 2015

TRECE DE NOVIEMBRE DE DOS MIL QUINCE


Por eso en estos cortos días
no voy a tomarlos en cuenta,
voy a abrirme y voy a encerrarme
con mi más pérfido enemigo,
Pablo Neruda.

(El Miedo de Pablo Neruda)


Trece de Noviembre de dos mil quince. París.Un viernes por la tarde de otoño. Hombres y mujeres juntos, placeres variados  de acuerdo con los gustos o los antojos, beber, fumar, bailar, mezclarse, seducirse, amarse, acudir pronto al reencuentro entre unos y otros.
En esa situación, se hace incomprensible, absurda y desgarradora la muerte violenta de un ser humano por otro ser humano.
El cáos y el terror se hacen presente de una forma tan brutal que sobrepasan la capacidad de entendimiento de los hombres y mujeres.
Tristeza y miedo y resentimiento e indignación y venganza…
Esto es lo que pretenden los terroristas. Pasar de una sociedad abierta a una sociedad cerrada
¿Quién y por qué? Necesitamos saber, queremos explicación.
Necesitamos un enemigo y nos lo construyen a su manera, quienes aprovechan la maldad para generar su propia maldad, codiciosa de una sociedad instalada en su moral cerrada e intolerante, como la que pretenden combatir. Nos hablan del islam, de terrorismo islamista  y  nos quieren confundir.
Cada religión, cada sociedad tiene sus monstruos y hay que combatir a los monstruos. Pero sobre todo erradicar las ideas que crean desalmados; intolerancia, racismo, fanatismos, desigualdad, codicia…miedo.
Nosotros, los que adoramos París y amamos El Cairo, nos vemos entre ambos bandos de miserables y avariciosos que de la tragedia humana hacen su negocio.
No lo podemos consentir.
Hacer frente al terrorismo es hacer sociedad, vivir en sociedad, relacionarnos entre nosotros con respeto. Debemos ser críticos con la información venga de donde venga. Debemos abrir la sociedad, una sociedad que los asesinos quieren cerrar.
No debemos, no podemos, tener miedo…excepto de nuestro miedo.


26 ago 2015

LAS PRINCESAS NO BESAN A LOS SAPOS

Siento, deseo,
añoro, sufro…
Un beso.
Que tus labios me negaron.
Un tormento, el recuerdo
Sufrimiento, el deseo
Me duele porque te quiero.
Cualquiera forma de amor…
duele

Tumbado, lánguido, hipnotizado.
Miraba sin ver nada.
Mi mente y mi cuerpo exigían,
aquello que precisaban.
Ni tu amor, ni tu cuerpo, ni tus besos.
Yo quería cariño y ternura.
La protección de tu regazo.
Como un niño con miedo,
como un borracho deprimido,
como un hombre falto de cariño.
Necesitaba tu abrazo.

Tumbado, lánguido, hipnotizado.
Me encontré llorando.
Un tormento
Mis labios evocan besos.
Dulces, amargos, apasionados,
canallas, apáticos, puros,
robados, alegres o enamorados.
Más, como gota de agua cayendo,
despacio, tenaz,
persistente, una tras otra.
Un deseo obcecado,
mis sueños golpea.
Te pedí un beso.
Me lo negaste.
Un beso que no fue,
es el recuerdo constante.
¡Un tormento!
El viento arrebató mi amor
Tumbado, lloraba en la playa.
Me consolaba el mar
Una tras otra, me acariciaban,
rítmicas, las olas
Sobre la arena me seducían.
La naturaleza viril, enhiesta,
volcó su satisfacción profunda
El viento se llevó las olas
Sólo me quedó la arena




Tu rostro puebla mis sueños.
La humedad de tus besos,
me despierta, me desvela.
Bebo las sombras de la noche
Camino en la oscuridad.
Me acompaña tu voz…   
Dice poemas de amor.
Hablan de leonas heridas
y risas que pintan tu boca.
El alba me roba  los sueños
Los sueños los guarda el alma.   


(Las fotos y los poemas son de Jesús Echezarreta. El cuadro es de Juan Bedia)


24 jul 2015

ORIENTE MEDIO Y LA BASE DE NUESTRA CIVILIZACIÓN

Confieso mi analfabetismo en cuestiones geoestratégicas. Pero ante las noticias sobre atentados perpetrados por el llamado Estado Islámico (EI), habrá que ir buscando certezas para poder analizar lo que puede suceder. Por ejemplo la mayoría de los atentados en Europa son realizados por europeos de religión musulmana de la facción Salafista. Cuando digo europeos me refiero a personas nacidas y educadas y administrativamente nacionalizadas en Europa.
Los Salafistas que se dedican al terror han matado a más musulmanes que a personas de cualquier otra religión. Lo que si es cierto que cuando matan cristianos o a los considerados étnicamente europeos o a los sirios partidarios de Assad lo publicitan muy bien. Su oficio es el terror, tienen que publicitar.
Es altamente desagradable ver a niños que empuñan un arma y matan. No es un invento de EI, hace tiempo en África los niños soldados son una triste evidencia. (África y el coltan y los diamantes son otra cosa, allí no hay terror solo es una guerra asquerosa, desde hace décadas con más muertes que el terrorismo. Es una guerra de mierda que no llega a Europa)
Un dato, los palestinos de Gaza no son Salafistas. A los palestinos de Gaza no les apoyan los jeques árabes, que si apoyan, al menos eso se comenta en algunos periódicos y televisiones, a los salafistas. Vamos que ellos también son salafistas que es una corriente de los sunis.
Los americanos ayudaron a poner al Sha Reza Phalevi  en el poder en Irán con un golpe de estado, en 1953 (el año en el que le perdonamos más de la mitad de la deuda a Alemania) después cuando vino Jomeini a Irán (que estaba tranquilamente en Paris conspirando) los americanos rompieron relaciones. No se llevaron bien con Jomeini.
Los americanos para luchar contra los rusos en Afganistán armaron y ayudaron a los talibanes (Me dice una amiga que ha estudiado árabe y que se ha pasado muchos años por el Cairo que es "talib" en singular y "taliban" el plural y que "talibanes" está mal, pero no voy a ser yo quien empiece a escribir bien) Los talibanes eran enemigos de los rusos, pero no amigos de los americanos, pero tenían interese en común.
Los americanos ayudaron a Saddam Hussein en la guerra contra los iraníes. Después, los americanos, invadieron Iraq cuando este invadió Kuwait, y como Bush padre no lo terminó,  llegó Bush hijo y lo quiso rematar. Lo remató, a Saddam, pero dejo Iraq hecho unos zorros.
Los americanos arman a los disidentes de Assad en Siria. Assad resiste y los disidentes se trasforman en  EI que están en contra de los americanos y de todo bicho viviente que no piense como ellos.
Estos de EI me recuerdan a los fatimíes, rama islámica de los sunis que eran enemigos de los Omeyas que destrozaron a Abderraman III y Medina Zahara de Cordoba. O sea que el gran Al.Andalus no les pertenece. Lo jodieron por el año 1000, no han cambiado.
Volvamos a nuestra época.
Tanto Assad en Siria, como Saddam en Iraq eran los mandatarios más laicos de la región y mucho más demócratas que el Rey Salman de Arabia Saudita o que su antecesor Abdulá (por hablar de contemporáneos y comparar dictaduras)
Los iraníes que vuelven a ser amigos  de los americanos, combaten contra Estado Islámico (EI)
Se sospecha que de Arabia sale ayuda camuflada para EI. Arabia Saudí es un socio preferente de los americanos en Oriente medio.
Los talibanes, los de EI, los iranís, los iraquíes y casi todos los países árabes están en contra de Israel.
Los talibanes y los de EI que son terroristas ponen bombas por todo el mundo y atacan en todo el planeta, menos en Israel que es su mayor enemigo.
Los únicos que atacan a Israel son los palestinos, que lo hacen con petardos de feria y por lo que los sionistas les acribillan desde hace más diez años con toda clase de armamento sofisticado además de tenerles encerrados en un campo de concentración que se llama Gaza.
Los jeques árabes no ayudan a los palestinos.
Se sabe que Huseim y Assad eran de lo más laico que había por esa zona y que de un bando están los chiitas (Irán y Siria) y por el otro los sunníes (Arabia e EI)
Está lo de Egipto que es un follón, pero que hay una cosa clara de Nasser para acá todos lo que han mandado son militares y siempre apoyados por los americanos.
Lo de Túnez es una pena. Lo están estropeando los mismos que estropearon Cordoba hace mil años, que no han cambiado.
Lo de Libia ha sido, vamos a cambiar a un "joputa" que no es de los nuestros por un "joputa" de los nuestros, pero  estuvo mal planificado y ahora no sabemos quién manda. Algo así como que manda todo el mundo nadie obedece, pero sigue saliendo petróleo.
Lo de Argelia aún se resiente de la democracia occidental, que viene a decir: que si en una elección no sale lo que yo quiero eso no es ni democracia ni nada. (Nos acordamos aún de 1991)
Como en las televisiones y tertulias y noticias de treinta segundos no se puede matizar tanto, lo que queda claro es que los de EI son unos terroristas hijos de puta que no se sabe cómo tienen armas, venden petróleo, lo trasportan y tienen finanzas. Los organismos oficiales nunca nos dicen con qué bancos operan, quien recibe ese petróleo y a través de que compañías, como lo pueden trasportar, de donde vienen las armas.
En este mundo se puede hacer cualquier cosa, menos intervenir a los bancos que manejan las finanzas de terroristas, narcotraficantes, traficantes de armas y traficantes de personas. 
Es la base de nuestra civilización. El dinero y los bancos que lo captan, almacenan y distribuyen.

24 jun 2015

LAS MUJERES DE MI VIDA

LAS MUJERES DE MI VIDA
Veinticuatro de junio de dos mil quince. 
Cumplo sesenta y seis años, en el mes seis. 
Demasiados seises.  
Dice la biblia en el “Apocalipsis” que el número de la "bestia" es el “666"
¡Qué le vamos hacer!
Si hay salvación en este mundo, vendrá de la mano de las mujeres. 
Si tengo salvación será por las mujeres que han influido en mi.
Es un buen momento para dar las gracias a las mujeres de mi vida.
Son las mujeres que más han contribuido a sacar lo mejor de mi persona.


Miriam y Eva. Mis dos hijas. Entre ellas hay veinte años de diferencia. Miriam la de más edad.  Dos extraordinarias mujeres que se ha puesto delante de mí, señalando mis defectos; no con palabras; sí, con su presencia,  carácter e inteligencia. Ambas rebosantes de criterios definidos, se enfrentan a mí con cariño y argumentos. Las únicas mujeres (las únicas personas) que me han desarmado, me han dejado indefenso y pensativo. Desde la distancia que ellas han puesto, las miro. Me siento orgulloso. Las admiro, por su libertad... por su independencia.


Fui un niño mimado, pero no consentido, fui feliz en mi infancia. Mi abuela Antonia tuvo la culpa. Fue tal su cariño que me sentía culpable ante cualquier travesura que a ella no le gustase. Era la dueña de la honradez y el coraje. Me enseñó a querer


Toñina se llama mi madre. Ahora ochenta y nueve años. Mi madre fue muy guapa y elegante, menuda, trabajadora y activa. Pasé mi pubertad y mi juventud sin ella. Me acompañaban las fotos y las cartas y su presencia cada tres o cuatro años. Yo en España ella en Venezuela donde murió trágicamente mi padre. Vestida de negro, llorando, cuando se quedó viuda, hace sesenta años, me daba el reloj y los anillos de mi padre. Siempre tuve celos del mundo, de todos los que la rodeaban. La tenían a ella... yo la quería sólo para mi. Cuando superas todo eso, ya en la juventud tardía te das cuenta de algunas verdades. El gran amor que me tenía mi madre, que se separó de sus hijos para que tuviesen una vida mejor; se quedó sola. Los celos son un martirio que no tienen razón de ser, la libertad del ser amado es el fundamento del amor. La mujer está muy por encima del hombre. Contribuyeron a ordenar mis sentimientos mis dos hermanas, Rosa Maria y Mercedes, menores que yo. Cómplices y amigas, entre ellas; aguantaron y quisieron a un hermano mayor al que enseñaron. Lo mejor de mi es mi lado femenino.


He tenido suerte con las mujeres. Compañeras de trabajo que han sido amigas, conocidas de la familia que también han sido amigas. Hemos compartido situaciones complicadas y fiestas y diversión y trabajo y conversaciones y confidencias. Manuela, Asun, Carmen, Maria José, Balbina, Charo, Rosario, Matilde, Sandra, Pilar, Elena y Maria Luisa ( Maria Luisa es parte del signo de los tiempos, amiga virtual, sólo de internet, me ha señalado caminos de expresión de sentimientos y me ha ayudado mucho) Las demás han dejado en mí un gran recuerdo, aún hoy siguen siendo amigas, pese al tiempo. Me dieron consuelo y ánimo. Me regalaron cariño y comprensión. Escucharon mis palabras  y me dieron consejos. Mujeres con sensibilidad y empatía que merecen que les dé las gracias. Todas ellas con su presencia y carácter infundieron en mi, fe en la humanidad y coraje.


Dejo para el final de estas palabras lo más importante de mi vida. No concibo la existencia sin Marina y Lola.
Marina fue mi primera esposa. Con Marina descubrí el amor. Me sentí hombre y seguro. Empecé a vivir. Cada uno de nuestros besos juveniles era un trozo de paraíso. Tuvimos una vida y un amor intensos. Cada uno de nuestros días era exploración, sorpresa, entusiasmo y pasión. Nada se escapaba a nuestra curiosidad existencial. Todo se hacía con vehemencia e incluso con exceso. La síntesis de mi relación con Marina es el poema de Lope de Vega que termina diciendo: “...esto es amor, quien lo probó lo sabe”

Lola fue una amiga y después confidente y más tarde amante. Con Lola fue el placer y el frenesí, casi la lujuria que dio paso al enamoramiento y al amor y al cariño y al compromiso con la vida y al sosiego. Lola sostiene la misma mirada pícara y la misma sonrisa seductora desde que nos conocimos. La amabilidad, el saber estar y la estabilidad son las virtudes más visibles de nuestra relación. Lola me enseña ternura. Lola tiene paciencia cuando se me ocurre fantasear con... beberme las sombras de la noche, buscar horizontes o perderme en senderos de bosques luminosos.

22 may 2015

HISTORIA DE UNA MUJER




No hay tradición cultural que no justifique el monopolio masculino de las armas y de la palabra, ni hay tradición popular que no perpetúe el desprestigio de la mujer o que no la denuncie como peligro.
(Eduardo Galeano, “Mujeres)



Es la historia de una mujer. Da igual su nombre. No quiero que su historia se convierta en un caso particular cuando es una historia habitual. Historia de personas invisibles.
La historia es de cuando en este país no había crisis, sólo había explotación.  El sistema es la crisis. Es el sistema que nos hemos dotado y del que al parecer buen número de personas no quieren salir. Las ganancias son privadas y las pérdidas son públicas.
Hace tiempo daba cursos a personas que estaban calificadas como “personas con dificultades para la inserción laboral”.
Es una mujer de cincuenta años, ajada y aspecto triste y desolado. Pelo castaño, sin brillo,  recogido en una coleta sin gracia, apenas peinado.  Pese a todo resultaba atractiva. Estatura media y bien proporcionada, delgada. Aunque el vestido era dos tallas más grande de lo que necesitaba se notaban formas muy femeninas, redondas y rotundas. Ojos más grises que azules y una voz grave.
Ella apenas hablaba en el curso, lo justo para no ser maleducada, frases cortas con palabras aprendidas que no corresponden al léxico habitual (típico de los autodidactas). Casi siempre con los brazos cruzados, se sentaba en la primera silla que estuviera cerca de la salida. Tenía tal cara de cansancio que apenas la trataba por no presionarla, no había pena en su rostro, era hastío. A la salida del primer día del curso quise hablar con ella, pero se zafó de mí, apenas me miró a la cara y se fue deprisa.
Al salir de clase, al tercer día, la encontré sentada en una plazoleta; debajo de la estatua de Agustina de Aragón (pura ironía). Se puede luchar mejor contra los enemigos que contra la vida. Le pregunté. Se echó a llorar, quise consolarla agarrándola por los hombros, pero noté un estremecimiento de rechazo, más instintivo que voluntario. Lo dejé.
Háblame: te escucho, no tengo prisa, estoy sólo para ti, en este momento.  Me miró y empezó hablar. Incoherente.  Casi dos horas estuvo hablando. Me conmovió.
Reponedora de unos grandes almacenes de alimentación. Hija única de padres mayores. A los veinte años se casó con un muchacho que acababa de entrar de electricista en el ayuntamiento. El amor, la boda y los hijos.  Ella dejó de estar empleada, pero no de trabajar. Trabajó de ama de casa, que es trabajar de muchas cosas. Era feliz, muy feliz con su marido. Tuvo un hijo. De él y de su marido se ocupaba con agrado, cada uno de los trescientos sesenta y cinco días que tiene el año.
Pasó la infancia y adolescencia del hijo y todos sus problemas. Pasó las promociones, los problemas y los ascensos de su marido. Disolvió su juventud  en su marido y en su hijo. Pasaron los años y era una mujer madura.  Ella tenía más tiempo y también más preocupaciones. Su marido había progresado, era más importante en el ayuntamiento, más jefe; más reuniones, más salidas, más trabajo; menos tiempo para ella.
Fue a talleres de muy distinta índole que ofrecía en el barrio.  Una amiga abrió una tienda de ropa infantil y la ofreció un trabajo de dependienta, turno partido, le hizo ilusión. Cuando lo planteó en la familia todo fueron pegas: “¿No eres feliz ahora?”, “Para qué vas a ponerte a trabajar”, “No nos hace falta el dinero”, “Quién se va a ocupar de la casa”… Se dejó convencer y siguió, no tan feliz, de ama de casa. Pasaba mucho tiempo sola.  A su alrededor no había afecto, ni sensibilidad, ni gratitud, ni reconocimiento. Acababa de cumplir cuarenta y cinco años, sus padres habían muerto hace tiempo, las amigas estaban en la misma o parecida situación y apenas se veían, cuando se reunían parecía que iban a comerse el mundo y soltarse la melena y  lo único que quedaba era aún más vacío en el corazón y jaqueca y ardor de estómago. Las palabras “divertirse” y “placer” eran sólo palabras que no tenían ninguna expresión práctica en sus vidas. Su hijo se había marchado a trabajar  fuera del país. Su marido apenas le hacía caso y al parecer siempre estaba trabajando. Alguna noche de insomnio solitario descubrió lágrimas de tristeza en su mejilla. Tenía una palabra nueva en su vocabulario: “desamor”. En el barrio, en una reunión de mujeres, le hablaron de poesía. La leyó. Entendió que sus sentimientos estaban descuidados, olvidados.  Ella tenía sentimientos, quería ser feliz, quería vivir… disfrutar del amor                                                       
Cuarenta y cinco años. Tres meses después de su cumpleaños quiso hablar con su marido. Ella no era feliz. La conversación devino en una tristeza infinita, en un dolor debajo del corazón insoportable, las lágrimas salían a borbotones de los ojos, su cerebro no podía pensar.
Su marido se marchaba de casa, hacía tiempo que se había enamorado de otra.  
Casi un año tardó en hacerse cargo de su situación. Un año de dolor, culpa, abatimiento, desaliento. Un año de tortura anímica y desorientación.  En su corazón sólo habitaban la amargura y la tristeza.
No tenía derecho más que a una triste compensación que apenas duraba seis meses, después a trabajar. ¿De qué? No tenía ningún tipo de cualificación. Nunca había cotizado. La ley no la protegía. Ella era libre para que hubiese trabajado mientras estaba casada, ni siquiera había sido demandante de empleo - le había dicho una administrativa de la oficina del paro donde fue a registrarse como demandante de empleo-. Le miró con rabia y se repetía a sí misma: “Había sido libre para trabajar en lo que ella quería”.  Le habían engañado de muchas maneras. Volvió a llorar. No era nadie, no tenía recursos, a nadie le importaba.
Por teléfono, su hijo: “Mamá si necesitas algo lo pides, pero aún eres joven, no te preocupes que todo se arreglará, ánimo”
Trabajó de asistenta en una casa que apenas le daba para vivir y no tenía cotización, le quedaban veinte años para jubilarse y necesitaba al menos quince de cotización para poder tener una jubilación para mal vivir. Veinticinco años de “ama de casa” sin vacaciones ni festivos no cotizan a la seguridad social. A su hijo y a su marido nunca les faltó jabón en la bañera, ni camisas limpias, ni un plato de comida caliente, ni una palabra de consuelo, ni una amante cariñosa, ni una enfermera eficaz. A su hijo y a su marido nunca les faltó una mujer que les quisiera a los dos. Una mujer por la que nadie cotizó.
Entró a trabajar en un restaurante hace nueve meses, hastiada, triste y sin ninguna ilusión por la vida. Era una pura rutina de insatisfacción. El repulsivo y grasiento marido de la dueña del restaurante donde, lo mismo hacía comidas, que barría o fregaba la vajilla, se dedicaba a tocarle el culo o a rozarla asquerosamente; le daba asco, se aguantaba, no movía ni un músculo. Hace un mes ese cretino quiso propasarse un poco más e intentó subirle el vestido, ella le dio un bofetón y una patada, el puerco le devolvió el sopapo, se armó un pequeño escándalo cuyo resultado fue que la dueña despidió a la mujer.
Hoy está haciendo un curso de “difícil reinserción laboral” (una mierda burocrática),  llorando, contándole su vida, las sensaciones de una vida, a  un desconocido.
Le di nombres y sitios donde podría encontrar trabajo. Le dije que no se preocupase del curso, se lo iba a dar como asistida.
Se secó los ojos, apenas musitó un “gracias” mientras cogía las notas que le había dado. En su cara no se notó ni una mínima señal de ilusión.
Cinco meses después a las seis de la mañana la encontré en urgencias, destrozado el esqueleto, el conductor del camión que la atropelló decía que se le había echado encima. Aún tardó en morir, aún sufrió  dolores cuando la ponían en la camilla, sufrió dolores  cuando la trasladaron en ambulancia, sufrió dolores  cuando la volvieron a poner en otra camilla en urgencias. Cuando me acerqué a ella ya estaba muerta y muerta la reconocí. Era la mujer que me había contado su vida debajo de la estatua de Agustina de Aragón.
No sentí tristeza, sentí una enorme ira.
Tal vez me hubiese gustado acabar su historia diciendo que a la salida del trabajo me encontré con una bella mariposa que posiblemente sea la reencarnación de esa mujer. No.
No había mariposa.  Sólo ira y frío y lluvia y un tiempo repelente, de un repugnante día, de una sociedad infecta que abandona a sus ciudadanos. A los mejores, a los más buenos, a los más débiles… y a sus mujeres. Mierda de país, mierda de mundo, mierda de sociedad.